En su último acto público, la inauguración de la modernización del Estadio Nacional Chelato Uclés en Tegucigalpa, la presidenta saliente Iris Xiomara Castro Sarmiento se despidió de su gestión. Aprovechó el evento para mencionar algunos logros obtenidos.
Castro lideró el primer gobierno de una mujer presidenta en Honduras, casi 70 años después de que las hondureñas obtuvieran el derecho al voto. Su partido, Libertad y Refundación (Libre), se autodenomina de izquierda.
Esa noche del 26 de enero, a la luz reflectores del estadio, Xiomara Castro estuvo acompañada de su secretario privado, Héctor Zelaya; el titular de la Comisión Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación (CONDEPOR), Mario Moncada, y varios diputados de Libre. Allí inauguró las nuevas obras del estadio y se despidió del pueblo hondureño.
“Hoy cumplo cuatro años del primer gobierno del partido Libertad y Refundación, primer gobierno de un partido de izquierda y de la primera mujer presidenta de Honduras”, dijo Castro. Y añadió: “Venimos de la lucha, de una lucha incansable que se inició con el golpe de Estado contra el presidente Manuel Zelaya Rosales, de un gobierno democrático que inició un proceso importante para este país, un gobierno que le apostó a proyectos tan beneficiosos como la merienda escolar, la matrícula gratis y el Estatuto del Docente. Hoy cerramos un gobierno diferente, surgido de las calles, de caminar juntos y compartir los momentos más difíciles en la historia de nuestro país”.
La presidenta aseguró que los logros estuvieron ligados a la situación macroeconómica del país, a mejorar la vida económica de las mujeres, a la derogación de la Ley de las ZEDEs, de la Ley de Empleo por Hora, a declarar la energía eléctrica como derecho humano y a revisar los contratos de generación energética. “Iniciamos un proceso de cambio en beneficio del pueblo y de la gran mayoría, dejando una economía sólida, sin seguir recetas internacionales”, dijo.
Sobre este logro, el economista e investigador Mario Palma dijo que la gestión tuvo puntos buenos para la vida social y económica de Honduras. “Revisando los indicadores económicos del país, vemos que la presidenta dejó un crecimiento del Producto Interno Bruto entre 3.5 y 4 por ciento. Eso es bueno, pero insuficiente, porque el país necesita crecer más. Es una economía dependiente de las remesas familiares, que van en ascenso exponencial. Al cierre de 2025, el envío de remesas subió un 25 por ciento, son nuestros migrantes los que sostienen el país”, explicó el especialista.
El también investigador del Foro Social para la Deuda Externa de Honduras (Fosdeh) declaró que son importantes los logros económicos de la administración saliente, pero hace falta avanzar en las mejoras de la infraestructura productiva. Las mejoras energéticas deben enfocarse ahora en el sistema de distribución para evitar las pérdidas técnicas y no técnicas de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE), porque de eso depende la gran apuesta de dinamizar la economía de Honduras, cerró diciendo Palma.

Otro de los logros mencionados por la presidenta Castro fue en materia educativa. “Volvimos a la matrícula gratis que inició en el gobierno del presidente Manuel Zelaya, volvimos con la merienda escolar en todas las escuelas de nuestro país. Ahora tenemos un millón doscientos mil niñas y niños beneficiados con la merienda escolar, regresamos el Estatuto del Docente, dándoles a los maestros y maestras la dignidad que se merecen, aumentos salariales justos todos los años y lo más importante, la reconstrucción de cinco mil escuelas de las doce mil que encontramos semidestruidas”, agregó.
En educación también resalta la declaratoria de Honduras libre de analfabetismo, la apertura de 10 Escuelas Normales de Educación Bilingüe y la adquisición de mobiliario, sobre todo pupitres, en varios centros educativos.
En salud, Castro mencionó la construcción de ocho nuevos hospitales avanzados en un 70 por ciento, con equipamiento comprado y presupuesto para su inauguración en los próximos meses. Habló del abastecimiento en un 70 por ciento de medicamentos y de la reducción de la mora quirúrgica en hospitales públicos.
Sobre esta mora quirúrgica, el actual Congreso Nacional, a petición de Nasry Asfura —juramentado ese día como nuevo presidente—, anunció la declaratoria de emergencia en salud para enfrentar la crisis en el sistema sanitario.
En sus declaraciones de cierre, Xiomara Castro mencionó la recuperación de los bosques hondureños en un 90 por ciento y la protección del 87 por ciento de las áreas protegidas, gracias a la intervención del Instituto de Conservación Forestal (ICF) y las Fuerzas Armadas con los Batallones Verdes. “Hemos recuperado nuestras cuencas de agua, nuestro ambiente ha ido no solamente recuperándose y esperemos que el proceso continúe”, agregó.
La abogada Rita Romero, del equipo legal del Comité en Defensa de los Bienes Comunes y Públicos de Tocoa, Colón, dijo que se cierra una etapa de cuatro años con muchas expectativas sobre la protección de derechos humanos, territorios y bienes comunes. Sin embargo, esas expectativas se desvanecieron con el tiempo.
“No podemos cerrar los ojos, sí hubo pequeños pasos hacia la protección de los territorios. Ahí está la aprobación del Decreto 18-2024, un decreto legislativo que reconoce la lucha de casi una década de los defensores y defensoras del Parque Nacional Carlos Escaleras Mejía. Ese decreto es una valiosa conquista, un pequeño paso donde la institucionalidad reconoció el valor de la defensoría de ese parque y los estragos de la actividad minera en zonas protegidas. Pero es un logro jurídico que, al cierre del período presidencial de Castro, no se materializó. La zona sigue bajo control armado de la empresa minera Los Pinares. Esperamos que se concrete en el nuevo gobierno, aunque lo iniciamos con desconfianza”, declaró Romero.
Romero recuerda que en esta administración se dio el crimen contra el líder ambientalista Juan López, emblemático porque contradice el discurso de Casa Presidencial y la promesa de campaña de proteger a defensores. “Lamentablemente son pocos avances en la protección de la labor de defensoría. Ahí están los compañeros garífunas y las comunidades desalojadas y criminalizadas por su lucha por la tierra. Hubo mucho mensaje de promesa presidencial, pero en la práctica se borró de las decisiones gubernamentales”, concluyó.

Sobre infraestructura, Castro dijo que construyó importantes carreteras y caminos productivos, liberó las carreteras de peajes impuestos. “Los aeropuertos de San Pedro Sula, Roatán y La Ceiba, reconstruidos, son un orgullo para nuestro país y el pueblo. Este fin de semana se inauguró la aduana de El Amatillo, que cambió todo su rostro, porque es la cara nueva de Honduras”, comentó.
Otro logro fue que durante cuatro años 900 mil familias no pagaron energía eléctrica y recibieron subsidio de combustible, un promedio de diez lempiras por galón. El abogado Omar Menjívar, analista político y exfiscal del Ministerio Público, dijo que estas acciones lograron la recuperación de lo público. “Sobre la ENEE hubo una inversión de 4 mil millones de lempiras en la red de distribución y subestaciones. Los aeropuertos se recuperaron de concesiones privadas (excepto Toncontín y Palmerola), con mejoras en infraestructura y procesos”, comentó.
Menjívar destaca como legado la Economía Responsable que abarca: 1) Reducción de deuda pública del 52% al 42% del PIB; 2) Segunda economía de mayor crecimiento en Centroamérica (junto a Costa Rica); 3) Sin nuevos impuestos; 4) Subsidios a familias, como energía gratuita para vulnerables.

¿Y las mujeres?
Eva Sánchez, coordinadora de la Organización Intibucana Las Hormigas, asegura que las acciones de Xiomara Castro se quedaron cortas. Hubo decepción entre grupos de mujeres porque nunca se posicionó sobre los feminicidios, aunque saben que le exigían más que a gobiernos anteriores liderados por hombres.
Sánchez reconoce aportes importantes como la Ley de Casa Refugio, la venta y distribución de la píldora anticonceptiva del día después, la PEA y la participación en la comisión interinstitucional contra la violencia hacia las mujeres.
“Ella recibió el país en condiciones muy difíciles, además fue la primera mujer presidenta, lo que se tradijo en que la gente le exigía mucho y no le exigía lo mismo a los hombres que fueron presidentes y eso fue muy demasiada carga para ella. Estuvo rodeada también de muchos hombres que tenían un pensamiento machista, misógino y que no le dejaron actuar como realmente ella hubiese querido”, comentó Sáchez.
Cambiar Honduras en cuatro años es imposible, más si la institucionalidad está desquebrajada por políticos corruptos que mantienen al país en crisis. El abogado Omar Menjívar diagnostica que el país llegó a un punto crítico, el colapso institucional es evidente e irreversible. La ley se usa como «mampara» para abusos y arbitrariedades. Las instituciones perdieron credibilidad por una polarización irracional donde «la razón solo asiste a los del propio bando». Fue en ese contexto que Iris Xiomara Sarmiento cumplió sus cuatro años en el poder.