

Combustibles
Por estos días hay muchos temas en la discusión pública y en los comentarios de la gente. Se habla del incremento de la violencia, de las estafas que continúan luego de conocerse el escándalo no resuelto o engavetado de Koriun, el terrible accidente en el municipio de Quimistán con las consecuencias de intoxicación de la población y de las aguas de los ríos por la expansión del cianuro que irresponsablemente transportaba en días de agudo tránsito una rastra destinada a la compañía minera MINOSA.
En las calles, en los parques, en las plazas, en los autobuses, la población comenta el alto costo de la vida. Suben los huevos, la leche, la harina, el pan, los frijoles, el maíz, la manteca y todos los productos de consumo popular. Suben también los materiales de construcción. Al revisar la cadena de estos incrementos llegamos al eslabón inicial: los combustibles. El ambiente está crispado y la gente en zozobra.
De todos es sabido que los combustibles son el motor de la economía. La inmensa mayoría de lo que tenemos y movemos se hace en base al combustible que procede del petróleo. Sus precios repercuten en los costos de los productos de la canasta básica familiar. Los precios suben groseramente cada semana, y su tendencia es al alza, por lo tanto, la historia no se termina.
Es cierto que los precios están condicionados por la actual guerra en el medio oriente, y que algunos califican de una guerra sin fin, es decir, al atacar Estados Unidos e Israel a Irán, la guerra se ha cronificado, es decir se hizo crónica.
Aunque los precios del petróleo no dependen del gobierno, es un precio fijado internacionalmente y sensibles a cualquier movimiento o decisiones de quienes definen la geopolítica, como es el caso de las guerras actuales en oriente medio. También es cierto que el gobierno NO se preocupa por tomar sus propias decisiones que reflejen un alivio en el consumidor final. La gente se queda con la sensación de que al gobierno no le importan sus cargas, que su único interlocutor es la alta empresa privada.
La explicación de los aumentos es la de siempre, no tenemos petróleo. Pero hasta las poblaciones de los países petroleros sufren las alzas de los combustibles. Como población hemos de tomar medidas de ahorro, pero sobre todo el gobierno está en la obligación de tomar medidas internas que pasen desde subsidios hasta redefinir el impuesto estatal a os combustibles. Lo que no puede seguir es que toda la carga de las guerras y de los negocios de las élites las tengan que cargas la sociedad entere, y especialmente la población más empobrecida.
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