Miércoles, 13 Diciembre 2023  

Adquirir y alimentar capacidades

Compartimos siete capacidades para avanzar hacia una sociedad digna y democrática:

Primera capacidad: Creer en nosotros mismos, en nuestras fuerzas y energías positivas. Convencernos de que las respuestas para las transformaciones no están fuera ni en las alturas. Están en nuestras capacidades por transformarlas. Y en alimentar esta capacidad se encuentra un factor decisivo para que logremos convertir las crisis y amenazas en oportunidades para las transformaciones.

Segunda capacidad: mirar hacia la gente que está aplastada, la que lleva todas las de perder, y descubrir en ella la principal fuerza transformadora. Las poblaciones empobrecidas son criterio para impulsar políticas públicas que rebasen las limosnas y asistencialismos.

Tercera capacidad: abrirnos al diálogo. No solo con quienes son de los nuestros, los que piensan igual, sienten igual y se apoyan por igual, sino con quienes piensan distinto a nosotros, tienen intereses diversos y andan por caminos diferentes. Sin apertura a este diálogo, no serán posibles las transformaciones reales.

Cuarta capacidad: aceptar que la verdad no reside en ninguna persona o sector en particular. La principal verdad no es la que proviene de quienes hablan más, saben argumentar o tienen más capacidad para difundirla; la verdad más grande, profunda y convincente es la que emerge de los clamores y rostros sufrientes de la gente oprimida y aplastada. Cuando la gente y dirigencia influyente alcance esta capacidad, entonces las transformaciones auténticas serán reales.

Quinta capacidad: acentuar el valor y la riqueza de lo público por encima de lo privado. Que valoremos y defendamos el lugar donde vivimos, nuestra agua, nuestros bosques, nuestro ambiente; que valoremos la escuela y el colegio público, el centro de salud y el hospital, el parque y la plaza pública. Que las dirigencias populares gremiales envíen sus hijos e hijas a la escuela pública o si estamos enfermos ir al sistema de salud público y luchar porque ese servicio público sea de la mayor calidad. Son gestos que valen más que todos los discursos.

Sexta capacidad: Alcanzar visión nacional y de enlace por muy locales que sean las luchas. Que enlace lo que hacemos con otros sectores de la misma zona, de la región y del país. Si esta capacidad de visión la abrimos a una mirada centroamericana, se fortalecerán todavía más los compromisos y tareas locales.

Una séptima capacidad: denunciar toda agresión a la dignidad humana, especialmente de las mujeres y la niñez y de todos los sectores amenazados, como capacidad para avanzar en la defensa de los derechos humanos para romper así con todos los hilos que tejen la impunidad y se sienten las bases de un real Estado de derecho.