
Ismael Moreno Sj
Usted mañaneó. Corrió al baño, usó el papel, se afeitó y luego se bañó con un jabón de olor; si Usted es mujer puede que ande con el período y usó unas toallas sanitarias. Va a la cocina y decide freír un huevo con jamón. El papel higiénico, la afeitadora, el jabón de baño, la toalla sanitaria, el huevo con sus ingredientes, la estufa, el gas o energía con que enciende el fuego, la refrigeradora donde guardaba el huevo, el café y el azúcar que acompañarán su desayuno, finalmente están remitidos a unos cuantos apellidos bien precisos: Facussé, Canahuatti Larach, Kafie, Ferrari, Nasser, Kafatti. Antes de sus actividades escucha las noticias por la radio, sintoniza una emisora de alcance nacional, Usted escuchará una radio de un Ferrari y Villeda Toledo o de la corporación que fundó Andonie Fernández. Luego verá un programa de debate de noticias en la televisión. Esos canales son de Ferrari y Villeda Toledo. Si Usted todavía lee periódicos en papel, Usted tendrá que comprar uno de Canahuati Larach o Flores Facussé. Lo mismo será si los lee por internet.
Si Usted decide almorzar fuera de casa e invita a un amigo a una de las llamadas comidas rápidas, resulta que se encontrará que cualquiera de los lugares que escoja son franquicias en manos de los mismos apellidos que lo acompañaron cuando desayunó. Cuando salió de almorzar Usted decidió ir al supermercado porque necesita comprar jabón, papel higiénico y de paso comprar una gaseosa y unos churros para llevar a sus hijos, todos esos productos tienen que ver con los mismos apellidos que lo acompañaron en el desayuno y en el almuerzo.
Llegó al atardecer y recuerda que su vehículo necesita combustible, Usted irá a llenar el tanque en cualquier gasolinera bajo el control del grupo Terra de Fredy Nasser íntimamente unida a la misma familia de los Facussé. Su vehículo, sea carro o motocicleta, sin duda los compró o se endeudó con una tarjeta de crédito de alguna de esas familias y los mismos vehículos son distribuidos por alguna de las empresas vinculadas a alguno de esos apellidos.
Ya está en su casa, luego de un día arduo de trabajo, se toma una pastilla para el dolor de cabeza que compró en la cadena de farmacias propiedad de los mismos de un banco altamente fimoso, y los mismos apellidos que le proveyeron productos para su desayuno, su almuerzo y su cena. Usted se sienta frente a su televisor que compró en una de las tiendas importadoras más grandes de Honduras, propiedad de los Faraj y Atala, quienes comparten acciones con los Facussé, Canahuatti y Ferrari, y Usted lo compró con su tarjeta de crédito del mismo banco fimoso justamente de la misma familia Faraj-Atala. Bien, se sienta a ver un partido de fútbol. Cualquiera de los partidos que jueguen son de Canahuati, Villeda Toledo-Ferrari, Rosenthal, Atala y Abufele. Y aunque decida ver el partido del real Madrid y el Barcelona, lo podrá ver en un canal de los Villeda Toledo-Ferrari, los únicos que tienen los derechos para transmitir partidos internacionales.
Por fin va a la cama a descansar. Esa cama viene de una distribuidora controlada por los Faraj y Atala. Antes de cerrar sus ojos, se le viene a la mente que en las noticias anunciaron que el fin de semana habrá concentración de candidatos de los partidos políticos mayoritarios. Los apellidos que lo acompañaron desde el desayuno hasta ir a la cama, son directivos de esos partidos políticos. Toda su vida está bajo control de un grupo de familias que no pasan de doce apellidos, los mismos que a lo largo del año van quitando de sus compras unos centavos que después ellos entregarán como si fueran sus donativos a la Teletón, controlada por los mismos apellidos de una corporación de televisión y radio. Esa gente de poder viven con usted, lo despierta o la despiertan los siete días de la semana, todos los meses, todo el año. Amanecen a su lado y se duermen a su lado. Incluso el domingo le ofrecen entretenimiento. Pero también alimentan su espíritu con la transmisión de una misa en Catedral o un culto en una de las mega-iglesias. Ella se preocupa de toda su vida, de todos los ámbitos de su vida. Le arropa su vida entera. No tiene que buscarla. Ella vive con Usted. Es Ella, la oligarquía ¿hondureña?