

Para Usted, Señor Presidente Nasry Asfura
Sí, a usted, como nuevo presidente de la República, nos permitimos expresarle algunas de nuestras inquietudes.
Ha asumido la máxima magistratura de un país cuya institucionalidad está en franco estado de calamidad. Usted es parte de ese deterioro institucional. Negar que Usted ganó las elecciones con el empujón de Donald Trump, sería muy pobre de su parte, y que las ganó con firmes dudas de si fue con los votos mayoritarios de la sociedad votante o si también le dio un empujoncito el Consejo Nacional Electoral.
Reconocemos que su discurso de toma de posesión ha sido breve, austero, sencillo y alejado de los grandes rollos que con frecuencia pronuncian los políticos en estos ambientes oficiales. Sin embargo, su sencillo discurso contrasta con el entramado complejo de corrupción del que se nutre el historial de no pocos de sus funcionarios públicos y de miembros del Congreso Nacional, comenzando por su presidente.
Quisiéramos dar el beneficio de la duda y esperar los inicios de su gobierno. Haremos una espera activa, basada en las siguientes demandas que recogen, desde nuestra perspectiva, basada en las consultas realizadas en nuestros sondeos de opinión pública.
Demandamos de Usted que escuche de verdad a los diversos sectores de la sociedad, y no solo a la gente de su partido o de sus gremios empresariales. El país, bien lo sabe, es infinitamente mucho mayor que los círculos de poder que a Usted lo rodean. Escuche con atención a las organizaciones sociales y a las comunidades organizadas en la defensa de sus ríos, sus territorios y sus culturas.
Atienda el clamor de justicia de mucha gente a la que no se le ha atendido sus angustias. Es el caso del crimen de Juan López, en Tocoa, un hombre de fe del que damos testimonio que nunca usó armas ni la violencia y dedicó su vida a defender la naturaleza y a la patria. Y fue víctima de la violencia y el odio. Ayúdenos a que la investigación conduzca a conocer y a enjuiciar a sus asesinos y a las redes criminales responsables de su asesinato.
Demandamos que se resuelvan los conflictos agrarios acumulados a lo largo de muchas décadas. Una resolución, no en base a los intereses de los reducidos grupos de empresarios que solo ven amenazas en los campesinos, sino en base a una política pública de reestructuración justa de la tenencia de la tierra.
Atrévase a salir del molde de sus círculos de empresarios y políticos. Traiga la CICIH sin importar que sus amigos tengan que ser investigados, enjuiciados y condenados por actos de corrupción. Contribuya a hacer de este país, un lugar en donde toda la gente goce de iguales oportunidades, y defienda los derechos de las poblaciones excluidas y abandonadas. Conviértase en presidente de toda la sociedad hondureña, y así podrá resarcir las enormes dudas y el bajo nivel de legitimidad con que inicia su administración pública.
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