Al cumplirse los primeros 100 días de gobierno, Nasry Asfura sigue tomando decisiones que la ciudadanía rechaza, al considerarlas un duro golpe a su bolsillo. Los incrementos a los combustibles ya no se deben únicamente a la crisis mundial por la guerra en Irán, sino también a la eliminación de los subsidios que mantenían estables los precios de los carburantes en Honduras.

De manera oficial, el gobierno nacionalista anunció la terminación del subsidio al cilindro de gas LPG o «chimbo» de gas doméstico, medida aplicada desde hace unos cinco años que beneficiaba a miles de familias. Estas, debido al elevado costo de la energía eléctrica, optan por estufas de gas. Sin embargo, este beneficio se acabó.

El titular de la Secretaría de Desarrollo Económico, Edwin Ordóñez, aseguró que el gobierno mantiene el subsidio. “Es importante que entiendan que, si no estuviera el subsidio, el aumento sería de quince lempiras”, declaró el funcionario ante los medios de comunicación, que trasladaban las quejas ciudadanas.

En la capital de la República, conversamos con doña María Castejón, trabajadora por cuenta propia que, ante el alto índice de desempleo en Honduras, decidió emprender su propio negocio, un puesto de baleadas en la colonia Miramontes.

Entre decepción y enojo, doña María relata el impacto del aumento de casi ocho lempiras al chimbo de gas en su negocio, que requiere dos cilindros semanales. Esto genera un incremento considerable en los costos de elaboración de las baleadas.

“Mire, estábamos comprando el chimbo a 250 lempiras; ahora subieron más de siete de un solo. Eso afecta porque provocará aumentos en otros productos de la canasta básica. Imagínese con ese gas tan caro que no dura nada”, reniega María.

Doña María representa al comercio informal en Honduras, una fuente de ingresos vital pero precaria, donde las mujeres están sobrerrepresentadas, sobre todo en el sector terciario (comercio, servicios y restaurantes). Un 31% de las mujeres empleadas laboran en comercio, enfrentando bajos ingresos, falta de seguridad social y condiciones laborales inestables.

“Mire, los siete lempiras de aumento me tocará asumirlos a mí. Es uno quien tiene que ver cómo los asume, porque no podemos incrementar los productos; eso afectará nuestras ventas. Ahora nos toca reducir la poquísima ganancia que tenemos en este trabajo por cuenta propia”, comenta.

Así como doña María, Margot y su familia sostienen un pequeño puesto de comida en las inmediaciones de la Corte Suprema de Justicia. Después de muchos años, este negocio sigue siendo su único ingreso.

Margot lamenta que el incremento no sea solo en el chimbo de gas, sino que también se refleje en varios productos de la canasta básica. “Imagínese, desde los frijoles, la manteca y ahora el gas. Esto ha llevado a aumentar el precio de los platos de comida que uno vende, y está claro que afecta las ventas. Todo está demasiado caro y nos afecta. Nos toca economizar las cosas, y eso no les gusta a los clientes. Ellos se enojan cuando les digo que otra vez los precios subieron. Entiendo, porque están en las mismas condiciones de precariedad en que vivimos nosotras”, relata.

El LPG, más conocido como chimbo de gas de 25 libras, tuvo el fin de semana anterior un aumento de 7.48 lempiras. El precio varía según la ciudad donde se adquiere, debido a los costos de traslados o fletes. Este nuevo «trancazo» impacta a familias enteras en todo Honduras, que dependen de este producto para sostener sus negocios.

Michel Zavala, otra vendedora de alimentos con quien conversamos en la capital, calculó el incremento semanal tras oír la noticia. Su negocio requiere hasta cinco cilindros. “Pocas ganancias, la verdad, porque al no incrementar los precios de la comida nos quedamos con muy poco. El llamado es para que no nos olvide el señor presidente, que sepa que necesitamos su ayuda para sostener nuestros negocios. Todas estas alzas nos afectan a nosotros, los más pobres”, nos dice.

En San Pedro Sula y Tegucigalpa, el cilindro de gas pasó de 238.13 lempiras a 245.61 lempiras.

Juan Carlos Rodríguez, analista en temas energéticos, recomienda a las familias hondureñas ser más eficientes en las cocinas, sobre todo en aquellas donde cuesta tanto comprar los alimentos de la canasta básica. “Sin duda, este aumento afectará sobre todo a los emprendedores del rubro de la alimentación. Ya también subió el doble, lo que significa un impacto fuerte que solo se podrá enfrentar cocinando eficientemente”, comenta.

Rodríguez recordó que el chimbo de gas de 25 libras estuvo congelado por más de cinco años, y que es con la administración de Nasry Asfura que se elimina este beneficio para las familias más empobrecidas de Honduras.

Para buena parte de la ciudadanía, estos incrementos evidencian que la calidad de vida se vuelve más precaria y que los consejos desde instancias gubernamentales y sectores oficialistas parecen hasta insultantes para un pueblo que día a día trabaja para subsistir.


Iolany Pérez 

Periodista hondureña. Trabaja en Radio Progreso desde hace más de 15 años, realizando programas informativos y de análisis sobre medio ambiente, política y sociedad.