Miércoles, 08 de julio 2026  

Ejemplo de gobernanza

Ocurrió en la ciudad de El Progreso. Y la iniciativa la tomó la asociación de taxistas a la que se unió un sector de campesinos sin tierra, la Cámara de Comercio e Industria d El Progreso, otros sectores, y con la simpatía de la inmensa mayoría de la ciudanía de la ciudad y en general del municipio.

Los taxistas conocen la ciudad como la palma de su mano. Y sabían de la insensibilidad del alcalde con su grosera decisión de aumentar hasta un 300 por ciento a la tasa vial en la ciudad. Desde el viernes 3 hasta el martes 7 de julio, y bajo la consigna nadie entra, nadie sale, la ciudad entera estuvo sitiada.

Después de tres días apareció el alcalde, todo altanero. Creía que todo lo podía controlar. Llamó a conferencia de prensa, y lanzó amenazas vedadas. La gente, en lugar de calmarse, radicalizó sus posiciones, y el día martes la ciudad amaneció todavía más taponeada. De nada sirvió que el alcalde saliera con su palabrerío grandilocuente. Tampoco valió alguna oferta que habría hecho a algunos dirigentes de taxis.

El alcalde dijo que no echaría marcha atrás, y elevó su voz repleta de palabrerío inútil, haciendo acopio incluso a historias de lucha popular que ha provocado hilaridad en quienes sí saben de estos andares de rebeldía y resistencia. Mucha gente lo ha dicho con precisión: se cansaron de una autoridad altanera que más se acerca al abuso de poder que a decisiones consensuadas.

La solución no podía ser otra que la derogación del acuerdo del alcalde de trepar el impuesto a cifras imposibles para la ciudadanía. Y la presión fue irresistible. El alcalde, en un juego de lúcido pragmatismo, convirtió la llamada a dialogar en sesión municipal extraordinaria, y de un tajo derogó el impuesto.

¿Quién ganó? ¿quién perdió? Nadie perdió, la ciudad ganó. La gente doblegó la voluntad del alcalde quien supo responder oportunamente antes de caer en la ingobernabilidad municipal. Y así se recoge una lección: en un país como el nuestro atrapado en la confrontación, solo los consensos permiten avanzar.

La gobernanza se ejerce cuando la comunidad presiona en defensa de sus derechos, y cuando la autoridad elegida alcanza capacidad para escuchar y verse obligada a atender los reclamos de la gente. Una lección que necesita el gobierno. No se vale imponer. Solo el diálogo y la búsqueda de consensos cuando la sociedad presiona nos permitirá avanzar hacia una convivencia pacífica.

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