

Sondeo número Trece, desafíos para quienes toman decisiones
Esta nueva edición del Sondeo de Opinión del ERIC confirma unas tendencias que se han venido estableciendo a lo largo de los años. La población hondureña, después de sus euforias de los primeros meses del actual gobierno, sigue creciendo en desencanto, frustración y desconfianza. Y los políticos y quienes conducen la institucionalidad del Estado caminan en paralelo con las preocupaciones y aspiraciones de la gente, sin lograr que estos caminos se junten.
Es cierto que el actual gobierno despertó un ferviente entusiasmo en la inmensa mayoría de la sociedad. Frustrada y desencantada con los gobiernos anteriores, la gente confió que el actual gobierno estaría a la altura de la confianza depositada.
El gobierno se echó una carga demasiado pesada, y la población esperaba que en el más corto tiempo posible resolvieran sus expectativas acumuladas. Sin embargo, el gobierno no podía tener los súper poderes para atender a tantos conflictos y problemas postergados, y aunque la voluntad y las decisiones políticas hubiesen sido congruentes con tanta acumulación de necesidades pendientes, en dos años sencillamente es imposible resolver los entuertos.
A esto se suman desaciertos propios e improvisaciones de funcionarios, conflictos internos de corrientes del partido de gobierno que demandan empleo para sus activistas, convirtiéndose en un auténtico canibalismo político, la pobre e imprecisa estrategia de comunicación del gobierno, el proselitismo político prematuro, y sobre todo, la feroz campaña política impulsada por una oposición de extrema derecha que desde diversos frentes, tanto internos como externos, ha aprovechado las fragilidades, improvisaciones e incoherencias, para socavar las bases del gobierno y aprovechar todos los errores para generar animadversión entre los diversos sectores de la población.
Después de dos años, el desgaste del gobierno es evidente, y es justamente lo que refleja el actual Sondeo de Opinión Pública. Lo peor que puede pasar es que el gobierno ignore estos datos o que promueva que los activistas del partido oficial la arremetan en contra del mismo y sobre el ERIC como su instancia responsable. Que en lugar de revisar el mensaje ataquen al mensajero, como suele ocurrir en sociedades con precarios niveles de formación política.
Y lo mejor que más deseamos, es que los diversos tomadores de decisión tanto del gobierno, como de los partidos políticos, la empresa privada y de las organizaciones sociales y civiles, tomen estos resultados como un aporte que procede de lo que percibe y siente la población hondureña, y a partir de los mismos busquemos entre todos los sectores aquellos caminos que nos permitan converger en la búsqueda de respuestas, que más se acerquen a las aspiraciones de toda la sociedad hondureña.

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