

A los cien días de la gestión de Asfura
Hablamos de los cien días de un presidente que llegó al poder con una alta dosis de ilegitimidad. No hay manera de sostener que llegó al poder por el voto popular, y es evidente el papel que jugaron sectores como la matriz mediática, financiera, militar y el gobierno de los Estados Unidos. Son cien días de un gobierno que surgió de negociaciones de los sectores más conservadores y oscuros del bipartidismo hondureño.
En estos cien días la nueva administración pública deja más preocupaciones que resultados. Su gabinete no parece que está liderado desde casa presidencial, y esto solo puede interpretarse como la falta de estrategia de gobernabilidad, que la integración del gabinete bipartidista no está funcionando o que estamos ante un régimen que baja el perfil al ejecutivo y canaliza las principales decisiones desde la presidencia del Congreso Nacional.
Y sin duda, en estos cien días el poder legislativo ha marcado la agenda mediática, los juicios políticos, la ley de empleo por hora, la promoción de la lectura obligatoria de la biblia, buscar el control de la fuerza armadas son signos inequívocos de que el liderazgo de Tomas Zambrano está por encima del presidente Asfura. Su liderazgo está lejos de lo que hace Milei, Bukele o Trump, sus líderes supremos.
Son apenas cien días, pero tenemos que preguntarnos ¿el cogobierno aguantará los cuatro años o en el tercer año el partido Nacional querrá tener todo el control para asegurar el siguiente proceso electoral? ¿La dirigencia del partido Liberal está resignada a quedarse de comodín de los cachurecos? Aun no lo sabemos, pero escuchando los audios que llegan desde el otro lado del charco, en asuntos electorales nos acercamos a la trama de la novela colombiana, “Las muñecas de la mafia”.
Parece que estos cien días fueron de compás de espera en el partido en el poder, la conducción y activistas esperaron agazapados el presupuesto nacional ahora se frotan las manos la recompensa. Unos se conforman con bonos y otros están esperando las acciones Consejo Nacional de Defensa y Seguridad para retomar las ZEDE, monocultivos, lo proyectos mineros e hidroeléctricas.
En resumen, los cien días de la nueva administración pública están marcados por una gestión improvisada a nivel ejecutivo y muy agresiva a nivel legislativa. A nivel presupuestario se priorizó los agronegocios, los cuerpos armados y los bonos solidarios, al tiempo que se redujo la inversión social. Son cien días que perfilan a un presidente débil, pero muestran fuerte el proyecto político autoritario que lo sostiene.

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