

El deterioro y nuestras responsabilidades
Los comienzos de año siempre pueden ser oportunos para diseñar nuevos caminos o retomar rumbos distintos a los que hemos orientado los pasos que nos condujeron a perder el rumbo. Es una oportunidad para echar la mirada de lo que queremos recorrer y de lo que queremos hacer a lo largo de los meses por venir.
Lo cierto es que no hemos comenzado de la mejor manera. Dimes y diretes, lanzando ataques entre oficialismos y oposiciones que solo contribuyen a hacer más grandes las trincheras y a levantar muros cuyas consecuencias las pagan las poblaciones que cargan con lo peor de las desigualdades.
Seguimos siendo una sociedad en deterioro. Es un deterioro que lo hemos venido amasando a lo largo de muchos años, y los sectores que lo sostuvieron y alimentaron siguen estando con mucho poder, y están decididos a impedir que se pongan en marcha propuestas que transformen las condiciones generadoras de deterioro.
Todos los sectores de la sociedad tenemos responsabilidad en atizar el deterioro, sin embargo, la mayoría de los líderes de los partidos políticos y los de la alta empresa privada y quienes los apoyan o adulan desde diversas trincheras tienen la cuota más alta, porque en ellos han residido las mayores decisiones.
No obstante, los sectores populares tienen también una cuota de responsabilidad, sin duda mucho más pasiva o por omisión, pero siempre con consecuencias que han incidido y siguen incidiendo en nuestro deterioro humano, socia, político, económico y cultural. Haber sucumbido ante los encantos del efímero poder gubernamental ha dejado mucho más débil al movimiento social, y ha acabado desmovilizado.
Cuando la gente se queda callada y pasiva ante la corrupción y avisos de poder, cuando se les hace el juego a las campañas políticas recibiendo regalías, cuando buscamos que sean otros que resuelvan los problemas que corresponden asumir a los sectores de base; cuando se generan desconfianzas y competitividad, sospechas y protagonismos entre los liderazgos populares o de base, entonces se contribuye con una cuota importante al deterioro.
Este año podemos convertirlo en oportunidad para avanzar en atacar el deterioro. Y un paso que muy bien se puede asumir es el de reducir desconfianzas y sospechas entre los sectores de base, populares y sociales. No basta con hablar de articulaciones.
Hemos de enlazarnos para compartir responsabilidad y sobrellevar las cargas. Ninguna articulación saldrá adelante mientras no se rompa con la mirada y las luchas de muy corto plazo y atrapadas en los proselitismos electorales. La articulación que necesitamos es la que nos enlaza en la confianza, la solidaridad, la apertura, la escucha y el amor profundo en la lucha compartida.

Escuchar y descargar Nuestra Palabra
Contáctenos | Misión | Historia | www.radioprogresohn.net