

Actitudes para sembrar en 2024
Los comienzos de año son siempre ocasión para ampliar miradas, abrir horizontes, perfilar futuros con acentos positivos y reemprender el camino con la decisión de vencer obstáculos. Este año 2024 no está para grandes optimismos, pero no podemos aceptar que nos atrape la frustración o el conformismo.
Sugerimos entonces las siguientes actitudes para convertir en oportunidades hasta los más oscuros presagios.
Una primera actitud es la de acentuar lo positivo en todas las circunstancias, así lograremos encontrar salidas cuando mucha gente advierte que los caminos están cerrados, y para contrarrestar los pesimismos. Disminuir prejuicios y ambientes de murmuraciones destructivas de personas y organizaciones.
Una segunda actitud ampliar las miradas para no quedar atrapados en el corto plazo o el coyunturalismo. Con los pies muy puestos en la realidad pero trascendiendo lo inmediato. Las coyunturas electoralistas o proselitistas suele dejarnos en el corto plazo y desfiguran hechos y personas. Nuestras luchas y sueños han de trascender las pugnas o búsquedas de poder dese el campo electoralista. Ampliemos siempre la mirada.
Una tercera actitud es la creatividad y originalidad en las luchas pacíficas en defensa de la vida y de la madre naturaleza. Seguir creyendo en la fuerza transformadora de la organización comunitaria y no sucumbir ante la desesperación ni ante los violentos que se afanan en que caigamos en respuestas violentas.
Una cuarta actitud es la apertura a lo diferente y a la diversidad y salir de encierros y círculos cerrados, casi siempre movidos por el miedo y por la tendencia a quedarnos reducidos a personas y grupos que validad lo que pienso y siento. La apertura y la búsqueda junto con mucha otra gente que no piensa igual, nos ayudará a ser coherentes con lo que decimos y hacemos.
Una quinta actitud ha de ser la de sabernos acompañar desde la sencillez y nunca desde la soberbia, desde el trabajo en equipo y en comunidad sin dejarnos vencer por los protagonismos individuales o de caudillos. Opciones personales sí, pero sin egos y canalizadas en equipo, en comunidad.
Una sexta actitud es la cercanía y amistad con las personas, comunidades y organizaciones sociales de base, con sus realidades cotidianas, virtudes y defectos. Desde ellas, agradecer sentirnos personas invitadas a caminar junto a ellas, como signo testimonial por encima de palabras, planes y proyectos.
Una séptima actitud, apertura a la trascendencia, reconociéndonos frágiles y como antídoto para evitar la poderosa tentación del falso brillo del mercado y el capital que busca endiosar a personas y grupos. La dimensión trascendente, divina nos ha de ayudar a valorarnos y descubrirnos como personas necesitadas y valorar el sentido de la fiesta, el abrazo y la alegría compartida e incluyente.

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