

La falla fundamental
“La falla moral fundamental de la izquierda es la empatía por los criminales y no por las víctimas. Se ha producido una enorme extralimitación judicial que es inconstitucional. Está socavando la confianza de la gente en el sistema legal. Esto debe parar. Ha ido demasiado lejos.” Palabras textuales de Elon Musk, escritas en su cuenta X.
Son palabras de uno de los hombres más ricos del planeta y cercanos al Presidente Trump. Para él los criminales son los migrantes indocumentados, los defensores de derechos humanos, o personas que luchan por sus derechos dentro de los Estados Unidos. Y entiende a las víctimas a las personas blanca racistas y a las elites empresariales.
Su publicación es una crítica a los jueces que tienen la sensibilidad y la decencia de defender los derechos de los migrantes. Y también desnuda una realidad más profunda, desnuda dos visiones del mundo actual: la visión de justicia entendida por los ultrarricos y la visión del Estado de derecho que establece que todos somos iguales ante la ley.
Esto lo podemos ver en acciones lejanas y cercanas a nosotros. Un ejemplo lejano, fue la huelga emprendida por los empleados de Amazon en Estados Unidos, luchando por mejoras laborales, entre ellas el derecho a sindicalizarse. Su propietario, el señor Bezos, prefirió gastar más dinero pagando abogados, en hacer lobby mediático y judicial, que en aprobar el aumento salarial solicitado por los obreros. Y la justicia se colocó del lado del propietario de Amazon y no de los empleados.
Un caso cercano al pueblo hondureño, es el indulto que le dio el Presidente Trump a Juan Orlando Hernández, un criminal condenado por traficar drogas a gran escala, investigado, requerido y condenado por la justicia de Estados Unidos. Sin embargo, fue liberado, por el campeón en combate de la droga en las costas de Venezuela y Colombia. En resumen, no es un asunto de justicia, ni siquiera de ideología, la falla fundamental está en el comportamiento de la gente más rica utilizando el poder del estado para cuidar sus capitales, lo demás son novelas de ladrones y policías, donde se actualiza la piratería histórica.
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