

Enlaces organizativos que necesitamos
Los comienzos de año siempre pueden ser una oportunidad para echar la mirada hacia lo que queremos recorrer y hacer a lo largo de los meses por venir. Hemos de aceptar que somos una sociedad atrapada en el miedo, incertidumbre y deterioro, males que no nos han caído por el azar ni porque así lo quiso el destino ni mucho menos porque es resultado de la voluntad de Dios.
Es un deterioro humano, ético e institucional de altísimas proporciones. Se ha venido amasando a lo largo de muchos años, y que ahora no parece tener fin, porque los sectores que lo sostuvieron desde los comienzos son los mismos que se aprestan a recuperar con fuerza el control de todas las decisiones.
Todos los sectores de la sociedad tenemos responsabilidad en atizar el deterioro, sin embargo, los líderes de los partidos políticos y los de la alta empresa privada y quienes los apoyan o adulan desde trincheras culturales, religiosas e internacionales tienen la cuota máxima de responsabilidad, porque en ellos han residido todas las decisiones.
No obstante, los sectores populares tienen una cuota de responsabilidad, sin duda mucho más pasiva o por omisión, pero siempre con consecuencias que han incidido y siguen incidiendo en nuestro hundimiento. Eso de haber creído que por tener el gobierno se actuaba con la soberbia de tener todo el poder del mundo, deja sus severas secuelas.
Cuando la gente se queda callada ante los abusos de poder de los políticos, cuando se hace el juego a campañas políticas recibiendo regalías, cuando dejamos que sean otros que resuelvan los problemas que corresponden asumir a los sectores de base; cuando se generan desconfianzas y competitividad, sospechas y protagonismos entre los liderazgos populares o de base, entonces se contribuye con una cuota importante al deterioro.
Este año podemos convertirlo en oportunidad para avanzar en atacar el deterioro. Y un paso que muy bien se puede asumir es el de romper con las desconfianzas y sospechas entre los sectores de base, populares y sociales. No basta con hablar de articulaciones. Es una oportunidad para el desarrollo de la lucha popular sin que la misma esté a remolque de partidos políticos.
Ninguna articulación puede fructificar si no se rompe con la actitud de protagonismo estéril de las organizaciones y de sus liderazgos. Ninguna articulación saldrá adelante mientras no se rompa con la mirada y las luchas de muy corto plazo y con la dependencia de dirigentes políticos. La articulación que necesitamos es la que nos fortalece en la confianza, la solidaridad, la apertura, la escucha y el amor profundo en la lucha compartida.
Escuchar y descargar Nuestra Palabra
Contáctenos | Misión | Historia | www.radioprogresohn.net
