

Una tendencia preocupante
La cotidianidad global está amenazada por factores como el cambio climático, la crisis económica, guerras y la permanente amenaza de las armas nucleares. Junto a las amenazas físicas, está la amenaza cultural, expresada en los fanatismos como la negación de la ciencia, la devaluación de pensamiento crítico y el desprecio a todo tipo de diversidad en el planeta.
Una de esas tendencias, es la amenaza a las relaciones de equidad de género. Uno de los hombres con mayor poder en el planeta es la principal amenaza para la humanidad y particularmente para la niñez y para las mujeres. Hablamos de presidente de los Estados Unidos, quien representa el paradigma dominante, encarnando en primera persona la máxima expresión del machismo y la misoginia, que refuerza la cultura patriarcal.
Esa visión de mundo de los hombres con poder, está siendo reforzada por los señores feudales desde sus tecnologías y plataformas sociales. Las nuevas generaciones se están alimentando del algoritmo como definidor sobre lo que se mira o se esconde al mundo. Estamos ante adolescentes y jóvenes que están retomando valores, que de manera sutil encarnan el patriarcado más rancio.
En este contexto global, las iglesias, especialmente las evangélicas asumen un papel importante en el reforzamiento del pensamiento y poder masculino, un servicio patrocinado y bien agradecido por las elites, al tiempo que son aprovechadas como definidoras de procesos electorales, un fenómeno común en toda América Latina, la última víctima del fenómeno fue la democracia de Costa Rica.
Los nuevos gobiernos sostienen su poder en las iglesias y los militares, dos estructuras que atentan contra las relaciones con perspectiva de género, esa cosmovisión de obediencia en el templo y las barracas se refuerza la figura del poder masculino, donde no se discute, se ordena y se cumple. Aquí subyace una parte central de la violencia contra las mujeres.
El nuevo gobierno y las elites que lo sostienen, son ágiles cuando se trata de fortalecer su poder o de someter a las mayorías. Ya están promoviendo un proyecto de ley para establecer la obligatoriedad de la lectura de la biblia en los centros educativos sean públicos o privados. Si tanto les preocupa la niñez, ¿Por qué no aprueban un decreto de ley para hacer obligatoria la lectura y análisis de la Constitución de la República en todos los niveles educativos?
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