

Nueva ley electoral: imperativo democrático ya
En 2025 Vivimos unas elecciones traumáticas, altamente polarizadas y conflictivas, con una flagrante violencia verbal, amenazas, intimidaciones, agresiones físicas e inclusos asesinatos. Fue un año traumático difícil de olvidar.
¡Fraude electoral, nunca más! Por esta razón es imperativo la creación de una nueva ley electoral que tome en cuenta los grandes desaciertos de las elecciones pasadas y preparar las futuras.
No más Consejos Electorales partidizados, fallas biométricas, transmisión de resultados electorales y logística que obstaculicen el reconocimiento de la voluntad del pueblo, ni tampoco más procesos electorales con opacidad y de baja confianza pública.
Es imperativo una nueva ley electoral que incluya las siguientes características:
- Independencia del Consejo Nacional Electoral con verdadera autonomía de los partidos políticos y de las élites que los controlan.
- Una segunda vuelta presidencial, para fortalecer la legitimidad del presidente electo y no se repitan las dudas bien fundadas como ocurrió entre Asfura y Nasralla.
- Constituir las Juntas Receptoras de Votos con ciudadanos y ciudadanas independientes y que no sean militantes partidarios, reduciendo los márgenes de manipulación y mejorando la confiabilidad de los resultados en las mesas electorales.
- Control de la Transmisión de los Resultados Electorales a nivel técnico con certificación de expertos en la materia y que no sea posible la alteración de los resultados electorales.
- La transparencia del financiamiento de los procesos de votaciones, con informes públicos, sanciones efectivas y que controle los financiamientos de grupos criminales y del narcotráfico, combatiendo la corrupción y la desigualdad entre los partidos participantes en la contienda electoral.
- La prohibición de candidatos con antecedentes penales para fortalecer la integridad y la confianza ciudadana.
- Además, debe crear los espacios para que participen los observadores internacionales y la observación ciudadana que no se parcialice con algunos de los partidos en la contienda electoral.
Una nueva ley electoral no puede ser un parche para tapar un hoyo. Es una ley que cambie estructuralmente las reglas del juego. Una nueva ley electoral que rompa con el desencanto, la desesperanza y la frustración ciudadana. ¡Fraude electoral nunca más!
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