Alba Deras


En la aldea de Camalote Norte, de El Progreso, Yoro, el 21 de septiembre de 1941 hace 85 años nació mi hermano; segundo hijo de María y Domingo. Ella, una salvadoreña, él, un hondureño descendiente de los lencas.

Decía mi papá que le puso el nombre de Herminio, porque había leído un libro sobre un hombre que era muy inteligente, muy sabio, muy humano y que llevaba ese nombre. No se equivocó, su nombre sabe a sabiduría, a nobleza, a paciencia, a enseñanza permanente; heredó de los lencas su forma de hablar, pausado, bajito, casi con timidez, pero también heredó su resistencia. ¡Cuánto han resistido los lencas a través de la historia! primero el abuso por parte de los mayas – fueron sus últimos esclavos- después el abuso de los colonizadores españoles.

Herminio ha sobrevivido en la memoria de los leales, de los comprometidos, de los que jamás traicionan, así de fuerte ha sido su resistencia. Nos lo quitaron cuándo empezaba a sembrar ideas, tal como el campesino siembra su milpa y le es destruida por los que se sienten dueños de la vida y de los recursos de los pueblos.

Herminio nació en septiembre, un mes que tiene mucho de simbolismo, dónde se unen la luz de la vida, y las sombras de la muerte. En septiembre asesinaron a Juan López, el discípulo del pueblo, el defensor del agua, del bosque; en septiembre cayeron cruelmente los jóvenes de la columna guerrillera de Olancho; en septiembre desapareció Manfredo  Velasquez, también Manuel Montoya;  y también hubo un sacerdote, cómplice de los sueños de los poetas, de los sembradores de ideas y de milpas, se llamaba Chema Tojeira quién decidió, en septiembre, seguir acompañándoles, por eso se unió a ellos en el simbolismo de la vida y la muerte, lo recibió el Padre Lupe, el capellán de la columna de Olancho, para continuar juntos desafiando el futuro, desafiando la historia, desafiando la memoria.

Y la memoria, no puede ser solamente un tema de nostalgia, la memoria es una muestra de resistencia, es el recurso de los pueblos para seguir con dignidad el camino a recorrer. Sin memoria no hay futuro, y Herminio nos convoca a no olvidar, a estar siempre del lado de los humildes, de los que tienen cerrados los caminos para vivir con decoro; por eso, sus 85 años son un caudal de enseñanzas, un pozo infinito de sabiduría, un manantial de esperanzas, un bosque de oxígeno que nos ayuda a respirar profundo durante la marcha por la verdad, la justicia y la vida.

Feliz cumpleaños hermano de mi alma, indio querido.

Tu hermana

Alba Luz Deras G.

El Progreso, Yoro 21 de septiembre 2026