Ramón Romero


Amigos, la obscuridad se intensifica.

Buscando una representación de lo que aquí sucede pienso que la idea del eterno retorno, enarbolada por filósofos griegos, y muchos siglos después reasumida por Nietszche y otros modernos, y representada de la mejor manera en el mito de Sísifo, es una forma de interpretar nuestro país y más allá de él.

Otras interpretaciones con mayor fundamento científico remiten a la dialéctica del amo y el esclavo, de Hegel. Y hay otras maneras de entender lo que sucede y vislumbrar vías de acción colectiva, como lo han propuesto grandes latinoamericanos como Darcy Riveiro, Paulo Freire y José Mujica. Ellos plantean la necesidad de seguir pensando con rigor.

Mientras haya necesidad del pensamiento crítico profundo, y de la propuesta certera desde la ciudadanía, el aporte de la intelectualidad orgánica popular es necesario.

El ir a contrapartida de la mediocridad en el discurso, el oportunismo en la decisión política y la exclusión económica que pretende el capital, es de importancia crucial en esta nueva etapa en que la obscuridad se intensifica.

Es hora de izar las banderas del pensamiento, no de arriarlas, de encender antorchas que alumbren el camino, de convertir en lecciones de futuro todo lo acontecido en el agonizante presente que todavía no acaba de cerrarse.

Con convicción profunda pienso que los intelectuales orgánicos con opción popular tienen frente a sí grandes desafíos y tareas; no es hora para asumir que nos vamos y que el último en salir apague la luz.

Necesitamos seguir debatiendo; elevar la calidad de la discusión nutriéndonos creativamente de los sucesos de la coyuntura alumbrados por la teoría social. Eso marca una diferencia y pone a quien lo haga en condición de descubrir vías fructíferas para la sociedad y proponer aportes fundados en el conocimiento racional, objetivo y por ello desinteresado.

Necesitamos aportar más. En condiciones adversas como esta, el pensamiento se vigoriza y sus aportes pueden ser decisivos para orientar la vida Ciudadana.

Así concibo la tarea futura, y para ello estoy en la mejor disposición de seguir en la labor de pensar y proponer.