
El día 16 de octubre de este 2025, en la ciudad de Tegucigalpa, Honduras, se presentó una denuncia formal en contra de la maquinaria mediática más poderosa del país: Televicentro, una red de medios que incluye televisión, radio y prensa escrita, y que tiene por propósito hacer visible la agenda de la empresa privada e intereses oligárquicos del país, defender el golpismo, el clasismo y sus demás desgracias.
En los primeros días de octubre, esta corporación a través de un noticiario de gran audiencia dedicó varios programas a atacar la lucha por la reocupación de tierra de la OFRANEH, Organización Fraternal Negra de Honduras, organización del pueblo garífuna que por más de cuarenta años ha plantado y replantado su propuesta comunitaria en la costa atlántica del país.
El cuento es el de siempre, pueblos ancestrales como el garífuna que llegó a estas tierras antes de que existiera este desgraciado Estado nacional y que de pronto fue “descubierto” por una pandilla de empresarios que en nombre del desarrollo se apropian de la tierra, la explotan, dan trabajos de miseria a la gente de la comunidad y les exigen su admiración y respeto. Como buenos hijos de los señores feudales de donde les vienen los apellidos, todos ellos y ellas conocidos por acaparadores, explotadores, ricos mafiosos, cuya generosidad solo brilla en la prensa que les sirve.
Las comunidades garífunas que por más de doscientos años viven ahí, conviviendo con la vida toda, e incluso fraternizando con otras personas que no son de su pueblo, ahora son tratados como invasores, criminales, drogadictos. Con la habilidad que tiene el sistema para salvaguardarse, y todos los recursos de los estados y las finanzas privadas, han metido presos, han asesinado y desaparecido a muchos miembros y miembras de esta organización.
La OFRANEH ha ejercido litigio comunitario para defender sus tierras ancestrales y ha ganado tres sentencias internacionales contra el Estado de Honduras, por lo tanto, es obligación que sus tierras sean devueltas sin justificación ni espera. Pero de eso ya han pasado diez años, los que se adueñan de todo siguen construyendo, haciendo barbarie con las playas y los montes y ganando harto dinero con las más bonitas tierras de por el atlántico, mientras la población va siendo desplazada.
El pueblo garífuna decidió cumplir las sentencias por su propia gestión, y ha reocupado las tierras que le corresponden. Los apellidos de la burguesía de este país saltaron a vociferar por el famoso Televicentro el agravio contra sus intereses, y por supuesto han tenido toda la cobertura y más, el presentador del programa Frente a Frente, el más visto por las mañanas, ha construido y alentado una narración en la que alerta un inminente derramamiento de sangre que posiblemente habrá en estos territorios, y responsabiliza a las comunidades por dicho suceso; ya este guion lo conocemos, de la misma garganta.
Pocos días después de estos programas, dos atentados armados se realizaron en contra de las compañeras y compañeros en lucha, que han no sólo tomado la tierra sino las propiedades que ahí se han construido ilegalmente, entre ellas la de la actual Ministra de Turismo, antes desconocida por la ciudadanía, sí, la ministra del gobierno progresista que tiene una increíble mansión de playa entre las propiedades construidas sobre tierras ancestrales.
Pero la OFRANEH que precia su dignidad y no padece de amnesia se paró hoy con tambores, inciensos, seres de antes y ahora para poner una denuncia por racismo mediático en contra de esa corporación que ha dicho lo que ha querido contra los pueblos, en la impunidad que sólo florece donde hay protección de los poderosos.
Como es bien conocido el hábito de agacharse ante los ricos que tiene el poder judicial hondureño, es lo más seguro que no procedan a investigar ni mover nada para hacer eco del urgente llamado de justicia del pueblo garífuna, y sin embargo este es un acto necesario.
Ya desde hace años cuando la OFRANEH habla muchas y muchos nos sentimos reflejadas en su palabra, nombra los apellidos que son, señala los actos que se cometen, no calcula como quedar bien con unos o con otras como lo hace tanta dirigencia popular en este país, por eso puede denunciar que todos los gobiernos son lo mismo; y además exige que se le trate con respeto porque no mendiga, no solicita ni pide lo que le corresponde.
Su palabra, que acompaña a la fuerza de sus actos y procesos, esperanza a un pueblo al que los medios, como el denunciado, maltratan, explotan, y comercian en su inacabable circo de mentiras y ofertas particularmente en este tiempo electoral.
Esta denuncia es otra de las maneras en que esa organización hace justicia histórica.
Melissa Cardoza, octubre 2025