

Inseguridad alimentaria a 100 días de gobierno…
En nuestro país la inseguridad alimentaria afecta aproximadamente a 1.8 millones de personas. Y se proyecta que para junio de 2026 aumentará a 2.2 millones de personas afectadas.
Al hablar de inseguridad alimentaria es imposible obviar el 54% de los hogares que viven en pobreza y desigualdad a los que golpea gravemente los altos costos de la canasta básica al tiempo que sus ingresos reducen su poder adquisitivo. A esto se suma el cambio climático que causa sequías, huracanes y reducción de áreas de siembra por altos costos de insumos agrícolas.
En este panorama destaca la alta concentración de la tierra que representa el 60% de tierra arable. Muchos gobiernos han pasado y han priorizado la agroexportación de banano y los monocultivos sin dar lugar a una ley de justicia agraria para que todos los campesinos tengan acceso a la tierra, a los insumos para la producción y seguridad jurídica sobre sus parcelas.
Ningún gobierno de turno ha enfrentado el conflicto agrario. Y a 100 días de su inicio, el gobierno de Tito Asfura va por el mismo camino. No existen señales de respuestas, al contrario, los salarios siguen siendo precarios, los combustibles aumentan sin control, a lo que se añaden los fenómenos anunciados de la sequía del Súper niño y el consecuente incremento de los precios de los productos de la canasta básica.
Fortalecer la agricultura local con capacitaciones, créditos y mercados comunitarios para los pequeños productores; invertir en infraestructura de riego, carreteras y almacenamiento para reducir el terrible impacto de esta crisis es básico; implementar políticas de protección social como subsidios, generación de empleo y educación nutricional, y poner en acción los sistemas de protección al consumidor, acompañada de regulación de precios y monitoreo son cosas esenciales. No se escucha nada de esto.
La desnutrición y la mortalidad continúan perjudicando a nuestra niñez, situación que se traslada al aumento del analfabetismo, la migración y la desintegración familiar, mientras que la crisis de salud pública se agrava y se expande.
¿Qué estamos esperando Sr. Tito Asfura? ¿Continuaremos siendo testigos del abandono gubernamental en la seguridad alimentaria sin responder a las urgentes necesidades de su pueblo? O, ¿es que la racha es para un pequeño grupo selecto y no para todo el pueblo?
Es tiempo de tomar en serio políticas públicas que impulsen la seguridad alimentaria. Mientras el Corredor Seco se seca, el hambre no espera elecciones. Una vez más estamos repitiendo la misma historia de las promesas vacías de la “plataforma agroalimentaria” sin presupuesto real asignado en los primeros 100 días de gobierno. “¡Papi a la orden!”, el hambre no espera discursos, urge acciones concretas para afrontar la grave crisis alimentaria de nuestra gente. La ciudadanía tiene derecho a exigir una Honduras sin hambre.

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