

El pueblo exige luz sobre la ENEE
La ley de transformación de la Empresa de Energía Eléctrica (ENEE) fue aprobada por 78 votos en el Congreso Nacional, otro paso más en la agenda del cogobierno del partido Nacional y el partido Liberal con los otros partidos que dieron sus votos.
Nunca se dijo cuál era la deuda total de la ENEE, las pérdidas acumuladas, la deuda con generadores privados, la deuda con bancos y organismos financieros, las pérdidas técnicas y pérdidas por hurto; nunca tuvimos una auditoria forense para explicar por qué había un hoyo financiero que llevó a que se aprobara esta ley. Probablemente nunca sabremos la lista de los grandes deudores. Da la impresión de que quieren enterrar las responsabilidades de quienes llevaron a la ENEE al fracaso y ahora el pueblo hondureño tiene que cargar con el muerto.
La transformación de la ENEE no sustituye la publicación de la lista de los grandes deudores, las auditorías de contratos, la recuperación de grandes deudas pendientes, la investigación de posibles actos de corrupción, la protección de los consumidores y la rendición de cuentas.
La principal opacidad de esta ley consiste en haber aprobado una reforma de la ENEE sin que el pueblo dispusiera, antes de la votación, de una explicación clara y transparente, verificable y una auditoria que evidenciara el origen de la crisis financiera de esta empresa estatal y sobre quiénes son sus principales deudores.
Si no se corrigen las opacidades este proceso de transformación o de privatización encubierta, puede terminar trasladando el costo de la crisis a los consumidores de a pie y los contribuyentes, mientras los responsables permanecen impunes y los inversionistas que administrarán la ENEE seguirán llenándose los bolsillos a manos llenas con los costos elevados del servicio de la energía eléctrica. Pues, ¿cómo se puede transformar una empresa pública sin explicar con claridad quién la llevó a la crisis? ¿cuánto debe, quiénes son sus grandes deudores, y quién terminará pagando la factura?
Lamentablemente, el consumidor pobre y de a pie puede terminar pagando una crisis que no provocó. Mientras que los grandes deudores podrían recibir convenios, condonaciones, arreglos políticos debajo de la mesa o trato preferencial si no existe información pública y control ciudadano del negocio del siglo para los que tengan el control efectivo de la ENEE.
El pueblo hondureño exige que esta transformación de la ENEE no se haga a oscuras, que no se escondan las causas de la crisis y que no se cargue sobre las familias el costo de decisiones tomadas por funcionarios, empresas o grandes deudores. El pueblo quiere luz sobre la oscuridad del gran negocio de la energía eléctrica en nuestro país. ¡NO MÁS APAGONES DE LA VERDAD EN LA ADMINISTRACIÓN DE LOS BIENES PÚBLICOS!
Escuchar y descargar Nuestra Palabra
Contáctenos | Misión | Historia | www.radioprogresohn.net
