

Reflexiones para comienzos del año
Estos días de comienzos de año han sido especialmente agitados en el país y el mundo. Estados Unidos sigue bajo la furia de un presidente que entiende América Latina como su patio trasero y el planeta entero como de su propiedad. Dentro del país, lo más significativo es la confrontación en torno a quiénes ganaron las elecciones y si fueron electas por el voto popular o por un fraude organizado.
Monseñor Romero nos recuerda que en toda coyuntura política, lo que importa es el pueblo pobre. En medio de tantos datos que nos abruman, comenzamos el año afirmando que lo que nos ha de iluminar y dar sentido a lo que hagamos y digamos, ha de ser la vida de la gente más humilde. Para quienes vivimos desde la fe cristiana, tenemos puesta nuestra mirada en la realidad. No la perdemos de vista, en ella nos habla Dios a través de los signos de la historia.
Este año sin duda será particularmente agitado. Ya comenzó así y seguramente seguirá agitándose. Queda por delante cómo será nuestro comportamiento frente a un gobierno con enormes déficits de legitimidad.
Nuestra insistencia para este año es la responsabilidad de emprender una enorme tarea en la educación política, entendida como contribuir a redefinir la política como la tarea para construir lo público como bien para la mayoría de la gente, y nunca como lo que es hoy, una tarea que realizan unas pocas élites para hacer de lo público un espacio que beneficia a poca gente y carga desgracias sobre las mayorías.
Educar en política ha de llevarnos a educar y fortalecer la formación en Derechos Humanos. Y esto supone desarrollar la conciencia de que este país es nuestro, que los derechos son nuestros y nos toca defenderlos ante amenazas que nos vendrán de reducidos grupos que creen que el país es de ellos. Por eso, tomar distancia de los grupos de poder, es una buena señal para estos tiempos que demandan signos de solidaridad y compromiso con el caminar de los pobres.
Nos ha de tocar también en este año defender nuestra Casa Común y demandar justicia para quienes han sido asesinados por defenderla. Nuestra Casa Común seguirá severamente amenazada por quienes impulsan el modelo de desarrollo basado en el control y explotación sin límite de los bienes de la naturaleza. Y organizaciones y comunidades defensoras ente y de la tierra seguirán bajo amenaza.
Y también hemos de fortalecer los medios de comunicación y nuestra presencia en las redes sociales, y hacer uso de los mismos en coordinación y con programas de noticias, análisis, reflexiones, debates en torno a los grandes temas que sin duda más afectarán a los pobres en este año. Y acompañar desde los medios, comunicando esperanzas a partir de la realidad y desde una clara opción preferencia por los pobres.
Escuchar y descargar Nuestra Palabra
