
En lo alto del cerro Zapadril, el ruido metálico de las máquinas no es solo un eco industrial. Para las siete comunidades del sector Medina, en Puerto Cortés, ese ruido significa algo más: miedo, pérdida, riesgo. Las familias denuncian que sus casas se han agrietado… que sus fuentes de agua se han secado… y que la justicia ha mirado hacia otro lado. Y cuando levantan la voz, lo que reciben no es protección, sino amenazas de desalojo y procesos de criminalización.
En esta historia se entrelazan la defensa del territorio, el abandono estatal y la resistencia de un pueblo que lucha por algo tan básico como el derecho a vivir sin miedo.