Viernes, 20 febrero 2026  

Cómo situarnos ante actual período

Ante todo, hemos de estar dentro de la coyuntura sin dejarnos atrapar por la guerra mediática que tiene como principal escenario las redes sociales y la mediática corporativa. Sospechar de lo que leemos o escuchamos, ha de ser una actitud necesaria en estas convulsa, difusa y ambivalente coyuntura. Es conveniente estar dentro, pero a la vez tomar distancia para decir una palabra oportuna desprendida de pasiones y polarizaciones.

Conviene no perder de vista que el descalabro electoral y pos electoral que conocimos en 2025, tanto en las elecciones primarias como en las generales, no fue casual. Fue resultado de procesos continuos de deterioro y de una democracia en los hechos aniquilada. Las elecciones y sus dudosos resultados confirman que, en lugar de ser un aporte a la democracia, lo electoral ha venido a desnudar la falsa democracia y la desastrosa institucionalidad.

Conviene no perder de vista que nuestro mayor peligro reside en el retorno al escenario político de JOH como símbolo del político narcotraficante más grande en nuestra historia, y cuyo poder se está ensanchando. Y esto se une al nombramiento de un gabinete de gobierno con la nutrida presencia de personajes vinculados con aquella expresión que desnuda la cultura de corrupción: “No te pido que me des, sino que me pongas donde hay”.

Es conveniente dar seguimiento al Congreso Nacional en relación con medidas económicas relacionadas con grandes temas fiscales y cuestiones sociales como la salud, educación, préstamos e inversiones para la producción y la infraestructura. Existen señales que advierten procesos de privatización de servicios y bienes públicos, así como la apertura al capital extranjero condicionado por exoneraciones y ventajas que pueden poner en peligro la soberanía nacional.

Ante una coyuntura movediza y notablemente sospechosa, es conveniente que la pastoral de la Iglesia se mantenga despierta para evitar posibles manipulaciones, y sabiendo ver y analizar conforme a los criterios evangélicos y el magisterio eclesial, este peligro real hemos de prepararnos, y es una pena que sectores de la Iglesia, acompañar y defender a nuestra gente y a su vez salvaguardar la misión apostólica. 

Una posición innegociable nuestra ha de ser la denuncia de la injerencia extranjera liderada por Trump y el indulto a Juan Orlando Hernández. Mantener siempre el dedo sobre el renglón que demanda una nueva ley electoral que despartidice todos los órganos electorales y se apruebe la segunda vuelta; la instalación de la CICIH; no privatización de servicios y bienes públicos, justicia para Juan y Berta y la defensa de los derechos humanos y los bienes naturales. Y todo desde el convencimiento de que este período ha de ser de los movimientos sociales.

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