

Contexto internacional de amenazas
El control de los recursos y de riquezas como la tecnología, es lo que está definiendo las luchas por la hegemonía mundial entre las grandes potencias, las cuales pasan por las actuales y crueles guerras de exterminio, y por el manejo del poder mediático.
En un país tan pequeño como Honduras, su exposición y consecuencias ante las disputas hegemónicas es todavía mayor. Para los intereses de Estados Unidos, América Latina es un área de influencia primaria, por consiguiente, se han de poner en marcha todas aquellas medidas que frenen la expansión de la influencia de China, Rusia e Irán, aunque este último va quedado fuera del tablero tras los bombardeos de Estados Unidos e Israel. EEUU está decidido a no aceptar ningún país que signifique amenaza y peligro para los intereses hegemónicos en el planeta.
De acuerdo a la estrategia gringa, la presencia de China se ha de reducir a su mínima expresión, y sobre todo su eventual presencia militar. En el contexto mundial, China se ha constituido en el principal rival para los intereses hegemónicos de Estados Unidos en el planeta; pese a que, entre 2016 y 2018, China fue el principal socio comercial de los Estados Unidos.
De igual manera, luchar contra la migración irregular y los cárteles de la droga forma parte de una misma estrategia, así como es detener el crecimiento de la presencia de China y Rusia en el continente americano. Trump y su equipo plantean su estrategia con miras al año 2030, sobre la base de que continuarán gobernando bajo su lema de hacer de nuevo fuerte a los Estados Unidos.
Lo que Trump y los suyos no toman en cuenta es la baja popularidad que va adquiriendo su política interna y su estrategia global, sobre todo a causa de la represión feroz que realiza ICE, la agencia especializada en esta materia, contra los migrantes en general, pero aplicada con mayor saña contra quienes no poseen los atributos de tener la piel blanca y hablar el idioma inglés como primera lengua.
Servir como “moneda de cambio” es el papel que le toca jugar a Honduras en el torbellino de disputas que provocan los conflictos mundiales por el poder. Una moneda barata, implacable repetición de la condición de Banana Republic, impuesta y fabricada en las primeras décadas del siglo XX por el gran imperio del norte en América Latina. Aunque el presidente Asfura se arrodille y cumpla los mandatos de Trump, delante de él y con cafecito y coctel en mano, Trump se da el gusto y antojo de implementar las políticas anti migratorias, mientras mira para otro lado cuando el presidentito hondureño extiende su mano para pedir cacao.
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