“Yo acuso a la propiedad privada
de privarnos de todo.”
Acta. Roque Dalton, 1969


Se dice que, en cierta ocasión, estando Jesús en El Tranvío, habló con la gente de muchas cosas y les contó la siguiente historia:

«Una vez salió un sembrador a sembrar, y al ir arrojando la semilla, unos granos cayeron a lo largo del camino; vinieron los pájaros y se los comieron. Otros granos cayeron en terreno pedregoso, que tenía poca tierra; ahí germinaron pronto, porque la tierra no era profunda; pero cuando subió el sol, los brotes se marchitaron, y como no tenían raíces, se secaron. Otros cayeron entre espinos, y cuando los espinos crecieron, sofocaron las plantitas. Otros granos cayeron sobre suelo triste, por muchos años en él solo se había sembrado “semilla mejorada” y cuando volvió la semilla criolla ya no recordaba cómo hacerla germinar, el suelo había perdido la memoria. Otros granos cayeron en suelo descombrado, cuando vino la lluvia la tierra ya no tenía raíces ni el río tenía fronteras, se inundó y la semilla se ahogó. Otra parte de los granos cayó al lado de la cañera, germinó y creció, pero el humo de las quemas la sofocó y se marchitó. Finalmente, una parte de los granos cayó en tierra buena; germinaron las semillas, jiloteó la milpa, floreó la ayotera, engrosó la yuca, pero vinieron no los pájaros ni las piedras ni los espinos, sino hombres semejantes a él (y otros no tan semejantes) uniformados y con armas en las manos; con ellos vinieron también representantes de la justicia. Leyeron una sentencia: “propiedad privada destinada al cultivo de la palma” y ordenaron desalojar.»

Después de contar la historia les preguntó: “¿Qué harían ustedes?”

Al fondo una voz: “¡Ahí solo queda hacerse un solo nudo como los granos de maíz en la mazorca!”, -era Rutilio que insistía- “Es decir, nos salvamos en comunidad o no nos salvamos” 2

Mientras discutían estos temas, un numeroso grupo de policías y militares disfrazados de guerra ejecutaba un desalojo contra la comunidad garífuna de San Juan, Tela; intentan despojar de sus tierras y su memoria a los nietos de los garífunas ejecutados el 12 de marzo de 1937 3.


1 El 3 de junio de 2026 el Congreso Nacional de Honduras aprobó la Ley para el Fortalecimiento y Protección del Sector Agroindustrial, Proyectos de Energía, Turismo, Ganadería y Pequeños Productores Agrícolas (Decreto Legislativo No. 107-2026). Esta ley representa un blindaje jurídico a las grandes concentraciones de tierra (muchas veces en manos de empresas transnacionales) y declara un asunto de ‘seguridad nacional’ la producción agroindustrial basada en el monocultivo. Los efectos inmediatos después de su aprobación ha sido la ejecución de múltiples desalojos contra comunidades campesinas y garífunas. Esta ley profundiza los conflictos agrarios históricos en el país y supone una grave amenaza a la permanencia histórica de muchas comunidades garífunas, campesinas e indígenas en sus territorios ancestrales.

2 Rutilio Grande fue un jesuita salvadoreño que acompañó a muchas comunidades de El Salvador en un contexto de violencia política, tensión social y represión armada previo al conflicto armado de los años 80. Junto a Manuel Solórzano y Nelson Rutilio Lemus, fue asesinado por escuadrones de la muerte el 12 de mayo de 1977. 45 años después, durante el pontificado de Francisco, la Iglesia lo declaró beato el 22 de enero de 2022. La cita completa de su mensaje es: “No vale decir ‘sálvese quien pueda, con tal de que a mí me vaya bien’. Nos tenemos que salvar en racimo, en mazorca, en matata, o sea en comunidad”. Valdría la pena retomar estas palabras y hacerlas vida hoy en un contexto social e histórico en que asoman viejos fantasmas del pasado.

3 El 12 de marzo de 1937 se ejecutó uno de los crímenes más atroces de los que esta tierra guarda memoria: la masacre de los garífunas en la comunidad de San Juan, Tela. Este hecho tuvo lugar durante el extenso periodo de gobierno de Tiburcio Carías Andino, régimen dictatorial que duró desde 1933 hasta 1949. El único libro sobre esta masacre es La bahía del puerto del Sol y la masacre de Garífunas de San Juan del profesor garífuna don Víctor Virgilio López García, publicado por el Instituto Hondureño de Antropología e Historia (2008). A 89 años de la masacre el Estado de Honduras no solo no ha reparado la memoria de las víctimas, por el contrario, busca desalojar la comunidad declarando propiedad privada su territorio ancestral.