

La nueva configuración del poder dictatorial
La alianza se va consolidando. Es el Partido Nacional que lleva de remolque y como achichincle a un enclenque sector Liberal, la élite empresarial-financiera-comercial-extractiva, las transnacionales, los sectores de extrema derecha de EEUU y el Estado terrorista de Israel y el narcotráfico como símbolo de lo que llamamos crimen organizado. Es una alianza cuyo acicate es la mediática corporativa, en tanto redes de comunicación dominantes tanto a nivel nacional como internacional.
Esta alianza se va consolidando a partir de intereses comunes y aprovechando las ventajas que dejó un gobierno que se autoengañó creyendo que el poquito de poder que tenía le daba autoridad para creerse gigante. Este error político subjetivo fue debidamente aprovechado por los sectores de la alianza ultraconservadora para hacer ver a través de su mediática que la izquierda era una amenaza poderosa a la que había que enfrentar y debía hacerla desaparecer del mapa hondureño para bien de la sociedad, es decir, de ellos, los de esta poderosa alianza.
Con todos los hilos en sus manos, la alianza actúa en lo político a través del Partido Nacional y los pedigüeños del sector liberal más indigno. En lo económico financiero sientan las bases del control privado de los bienes públicos y sociales y coloca al Estado como gendarme de las inversiones privadas nacionales y transnacionales. En lo político militar sientan las bases para respuestas coercitivas y de represión a las demandas sociales, sin importar de qué sectores se trate. Y en lo jurídico canaliza todos los objetivos políticos para anular a la oposición para legalmente garantizar la concentración férrea del poder.
Esto último es lo que observamos con los llamados juicios políticos. Todo mundo sabe que la sentencia de destituir a todos los funcionarios opositores que fueron electos vía Congreso Nacional está políticamente determinada. Pero la alianza se esfuerza en mantener las formas legales. Esto es lo que se llama cerco jurídico.
Esta poderosa alianza ultra conservadora dictatorial, gozándose en sus mieles de poder, minimiza a la oposición y la mete a toda ella en la oposición política anémica. He ahí su error político. La oposición es muchísimo más que algo partidario. Es una población hondureña frustrada que carga largas décadas de malestares, descontentos y engaños. Esta alianza hoy aplasta a lo que huele a oposición política por la vía jurídica.
Se olvidan de dos cosas. Una, que en su alianza tienen al crimen organizado, que no se anda con cuentos. Sus líderes no solo demandan ganancias. Demandan la conducción de la alianza. Y en esto no admiten negociaciones. Dos, la fuerza agazapada de los movimientos sociales, muy dueños de sus territorios y de sus luchas. Los malestares con las cargas impuestas no tardarán en convertirse en protesta rebelde organizada, y conviene no olvidar que un pueblo organizado en movimiento, se hace respetar.
