

A seis meses de la gestión de Asfura
El pasado 31 de julio de 2026, el presidente Nasry Asfura presentó el informe de sus primeros 183 días de gestión bajo el lema “Un gobierno que hace”. En su discurso, enfatizó la disciplina fiscal, el recorte del gasto público y una ambiciosa agenda de infraestructura. Sin embargo, detrás de la retórica oficial, la realidad que percibe la ciudadanía es drásticamente distinta.
Los resultados del sondeo de opinión pública del ERIC de 2026 son contundentes: la población ha calificado su gestión con una nota de 3.82 de 10. Esta nota reprobatoria no solo responde a las dudas sobre su legitimidad inicial, sino a la percepción de un presidente débil, alejado de las necesidades populares y, según el sentir general, manipulado por intereses externos.
A medio año de camino, queda claro que las prioridades del Ejecutivo se inclinan hacia los negocios de las élites empresariales y la privatización, dejando de lado el fortalecimiento de lo público y la justicia tributaria. Mientras el gobierno habla de ahorro, el combate a la corrupción brilla por su ausencia, y las decisiones de su partido en el Congreso Nacional perfilan una gestión con tintes autoritarios y violentos, que solo beneficia a un reducido grupo de familias.
Más allá de las cifras de ejecución, estos seis meses nos obligan a recordar qué se decidió realmente en las urnas. El 30 de noviembre no solo se eligieron a 2,980 funcionarios, con el voto se avalaron cuatro decisiones estratégicas: En primer lugar, se definió quien maneja el presupuesto nacional, para ponerlo al servicio para sus proyecto político, personal o familiar. En segundo lugar, se definió en gran parte el control o, al menos, el respaldo de las Fuerzas Armadas, como instancia de poder para ejercer gobernabilidad o fuerza para proteger intereses de grupos económicos.
En tercer lugar, se definió la garantía de impunidad, a los miembros del gobierno que hacen mal uso de los fondos públicos y protección a sectores del crimen organizado. En cuarto lugar, se definió el futuro de las relaciones de Honduras con Estados Unidos y China. Estas cuatro decisiones son el hilo conductor de esto seis meses de la actual administración pública.

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