En un acto sencillo, pero cargado de simbolismo, que reunió a jesuitas, laicos, laicas y colaboradores, se realizó el traspaso de mando al nuevo provincial de la Compañía de Jesús en Centroamérica. El padre Leopoldo Eugenio Galdámez recibe la misión de acompañar, coordinar y cuidar la vida y el trabajo de toda la provincia por los próximos seis años.

El acto, donde se dio lectura a la patente, se realizó en Honduras en el marco de la celebración de los 80 años de presencia de los jesuitas en el país, y en conmemoración de los 50 años de constitución de la provincia centroamericana.

El padre Leopoldo, SJ, asegura que asumir la misión trae muchos desafíos, pero sabe que, con el apoyo del cuerpo apostólico, no tiene duda de que sabrá acompañar el trabajo de las obras.

“Lo asumo con mucho temor por la realidad de nuestra Centroamérica, pero con mucha confianza en que Dios me ayudará a realizar esa misión que me han encomendado, y mucha confianza en los jesuitas y en todas las laicas y laicos que trabajan en nuestras obras. La misión sé que no la llevo solo; es compartida, y eso me da mucha paz, mucha serenidad y confianza en que esta misión la haremos de la mejor manera”, dijo.

El P. Leopoldo Galdámez, de nacionalidad salvadoreña, tiene 35 años de vida religiosa en la Compañía de Jesús. Es licenciado en Filosofía y Teología por la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA) de El Salvador; licenciado en Teología Espiritual y máster en Psicoterapia por la Universidad Pontificia de Comillas, en Madrid, España.

Antes de asumir la coordinación de la provincia, se desempeñaba como superior de la Residencia “El Carmen”, y cumplió funciones como consultor, admonitor y socio del provincial en El Salvador. Su trayectoria académica, pastoral y de acompañamiento respalda la confianza depositada para asumir este nuevo servicio de liderazgo al frente de la Provincia Centroamericana.

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El ahora nuevo provincial recordó que fue el pasado 22 de enero 2026 cuando se enteró de que él asumiría la coordinación de la misión en esta región. “No me lo esperaba. Fue una sorpresa, aunque yo sabía que estaba en una terna; no lo esperaba. Recuerdo que ese día fue complicado, tenía muchas reuniones porque estaba construyendo la enfermería en Santa Tecla, donde fui superior, así que estaba en medio de reuniones cuando recibí un mensaje del provincial, el padre Domingo, que decía: “necesito hablar urgente contigo”. Yo pensé: ‘¿qué habrá pasado?’, le marqué rápidamente para consultar qué pasó. Me dijo de una: “ya tenemos provincial”. Respondí: “excelente, ¿quién es?”. Y allí su respuesta: vos, dijo. No puede ser”, pensé, sonríe el P. Leopoldo al recordar ese día. 

Confiesa que fueron días de no creer y miedo, pero a medida que pasó el tiempo fue asumiendo, y del asombro pasó a la paz, serenidad y confianza en Dios y el cuerpo apostólico de la provincia.

El evento de cambio de provincial se realizó en el Instituto San José de la ciudad de El Progreso, al norte de Honduras. Inició con un conversatorio con el padre Jesús Sariego, párroco de la iglesia San Ignacio de Loyola, quien hizo un recorrido por la historia de la Compañía de Jesús en Centroamérica que concluyó con la constitución de la provincia.

Sariego, SJ, abordó los principales aspectos para entender la constitución de la Provincia Centroamericana. En su presentación habló de las etapas de este caminar. En la época colonial, entre 1575 y 1767, la llegada de los jesuitas a Panamá, la expulsión y exilio en Italia y supresión en 1773; una segunda etapa llamada la restauración, de jesuitas de paso o expulsados, que abarcó entre 1842 y 1885, que acaba con la llegada de jesuitas belgas a Guatemala hasta los desterrados de Centroamérica por gobiernos liberales.

La tercera etapa contemporánea, entre 1914 y 1976, donde se enmarca la misión mexicana y de Panamá hasta la reunión de las esteras y el Seminario Centroamericano. Y finalmente, una cuarta etapa donde se constituye la provincia centroamericana, cargada de martirio: el asesinato de Rutilio Grande, la incorporación de la misión de Honduras y, en 1989, la masacre de la UCA.

El padre Domingo Cuesta, provincial saliente, dijo que los 80 años de presencia jesuita en Honduras han sido un caminar de la mano con las comunidades, abrirse a los cambios y promover la promoción de la fe y la búsqueda de justicia. “Como bien dicen, 80 años se dicen muy rápido, pero marcan el tiempo en que llegaron los jesuitas a diferentes lugares en este país, fundamentalmente en las parroquias, en las áreas educativas con colegios, desde el trabajo de Fe y Alegría y luego en la investigación y en la radio. También tuvimos presencia en el teatro; han sido años de mucha riqueza y de ayuda a la gente, sobre todo para responder a esta realidad tan compleja que atrapa el país”, comentó.

Sobre los desafíos de la provincia en esta región, el padre Cuesta dijo que deben estar en el polo a tierra, lo que se traduce en estar cerca de la gente y acompañarla desde sus distintos procesos. Agrega que la Compañía de Jesús tiene sus preferencias apostólicas que orientan el trabajo y la misión. La primera preferencia tiene que ver con lo esencial de la vida: ayudar a la gente a encontrarse con Dios.


Una segunda preferencia toca a los pobres, estar cerca de ellos, con los excluidos, con las personas que están al margen de la sociedad. Una tercera preferencia obviamente tiene que ver con los jóvenes, que son el presente y el futuro. Y finalmente, el cuidado de la casa común. La invitación a no permitir más destrucción ni despojo. 

“Creo que las preferencias apostólicas nos marcan el camino, pero también he hablado con el padre Leopoldo y le digo que escuche a la gente, que tenga cercanía con ellos y que se ponga al lado y los acompañe, porque necesitamos en este tiempo mucha esperanza y eso lo da estar y caminar con la gente”, concluye el P. Domingo Cuesta.

Para la Compañía en Centroamérica, este cambio no es solo un relevo de personas, sino una invitación para todos. Un recordatorio de que la misión no depende de un solo liderazgo, sino de un cuerpo que camina unido. Se invita a los colaboradores y colaboradoras a seguir aportando con generosidad, disponibilidad y sentido de misión compartida, confiando en que Dios sigue guiando este camino y llamándonos a servir donde más se nos necesita.

En ese caminar, Sara Vásquez Gálvez, de la parroquia San Isidro Labrador del municipio de Tocoa, Colón, agradece el paso de los jesuitas en Honduras, particularmente en su región, donde su presencia ha sido clave para ayudar a acompañar la diversa problemática de tenencia de tierras, agresiones contra campesinos y, recientemente, la contaminación y despojo de territorios.

Sara pide al nuevo provincial mantener la cercanía con los que sufren, los que se convierten en descartable. “La Compañía de Jesús debe estar en las fronteras, ser puente entre los que sufren, los que son excluidos, pero con la esperanza de caminar y seguir sobreviviendo con dignidad pensando en que las cosas pueden cambiar”, dijo.

Leopoldo Galdamez, SJ asume la misión con el compromiso de abrirse a la escucha, a discernir y orar para descubrir donde servir mejor para animar a la colaboración de los jesuitas, laicos, laicas y colaboradores.

Compañeros jesuitas que acompañaron a Leopoldo Galdamez asumir como nuevo Provincial de Centroamérica.

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