

Memoria y vigencia de los mártires de la UCA, 36 años después
Hace 36 años ocho cuerpos fueron despedazados en el campus de una universidad. Frente a los cuerpos destrozados de los mártires muy poco lugar queda para entendernos con el imperio del mal que hoy encarcela a miles de jóvenes pasando por encima los procesos judiciales, en nombre de una democracia y de un Estado de derecho inexistentes.
En este aniversario hacemos memoria de los mártires de la UCA junto con la memoria del Padre José María Tojeira, quien dedicó todos sus años y esfuerzos después de ese asesinato a luchar por la verdad y porque ese hecho espeluznante no quedara en la impunidad, cuya vida fue recibida en el regazo del padre en septiembre de este año. De igual manera recordamos y honramos el nombre del Padre Rafael de Sivatte, continuador de la obra teológica y pastoral de los mártires, quien en agosto recién pasado también pasó a vivir a la casa del Padre Bueno.
El Padre Tojeira recordaba con frecuencia que con la conmemoración de los mártires hemos de tener presente que Centroamérica sigue siendo cada vez con mayor evidencia una patria de paisitos para poquitos. Y aunque muchos centroamericanos siguen amando y soñando en su tierra desde tierra extraña, la patria y los bienes de nuestros pequeños países se los reparten cada vez menos familias.
Con su muerte ingrata, los mártires enseñaron que el diálogo y la negociación siguen siendo instrumentos privilegiados para buscar respuestas serias a los conflictos de la sociedad, siempre que sean caminos para buscar el bien común y la atención especial a los clamores de los pobres. La política de seguridad del gobierno de los Estados Unidos, basada en armas y entrenamiento, es completamente opuesta al legado de nuestros mártires, y convierte hoy a nuestro mundo y a nuestra región en lo que fue el salvajismo de El Salvador hace 36 años, con el añadido de crueldad y masividad que adquieren hoy las guerras, exterminios y genocidios.
La masacre de la UCA estremeció al mundo entero y movió a un compromiso internacional para acabar con todas las barbaries que en aquel crimen se resumían. Las masacres cotidianas, el compromiso de la policía y los militares con la criminalidad organizada debe conmovernos. La impunidad es factor decisivo para que los crímenes y la violencia se implanten, y el gobierno de Estados Unidos sigue dando respaldo a los sectores políticos y económicos más comprometidos con la corrupción e impunidad.
La memoria de los mártires es un aguijón en la conciencia de los pueblos. Y su conmemoración se constituye en instrumento de lucha y de subversión ante un sistema que se afana en consumir a los pueblos en el olvido. No hay lugar para quedarnos tranquilos. El aniversario de los mártires nos trae la memoria y el olor de su sangre, como para no dejarnos vivir ni descansar en paz. Honramos sus nombres: Elba, Celina, Amando, Joaquín, Ellacu, Segundo, Juan Ramón, Martín-Baró. Presentes, abriendo juntos una nueva historia!
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