

Libertad de expresión versus discurso de odio
En Radio Progreso hemos defendido y seguiremos defendiendo la libertad de expresión, porque estamos convencidos de que es un derecho fundamental e inseparable de la democracia, al igual que el respeto a los derechos humanos.
Donde existe libertad de expresión y se garantizan los derechos humanos, hay democracia; cuando se niega esa libertad y se atropellan esos derechos, la democracia desaparece. En ese sentido, la libertad de expresión debe entenderse también como el derecho de los pueblos, especialmente de aquellos históricamente discriminados, a ser escuchados y a que se respeten plenamente sus derechos.
Cuando un medio de comunicación o un periodista, en nombre de la libre circulación de ideas, ofende o ataca a los pueblos, no está ejerciendo legítimamente la libertad de expresión; por el contrario, está abusando de su función y atentando contra el verdadero sentido de ese derecho.
Así lo hemos constatado con las ofensas proferidas por el periodista Ulises Aguirre contra la dignidad del pueblo garífuna. Sus expresiones no solo desconocen el derecho de este pueblo a su identidad, sino que además constituyen una grave ofensa a su dignidad, al utilizar calificativos despectivos e irrespetuosos.
Como medio de comunicación, en múltiples ocasiones hemos sido víctimas de ataques, injurias, amenazas y ofensas. Incluso, nuestra radio ha sido cerrada abruptamente por quienes, desde el Estado, han intentado imponer una ley mordaza. Por esa razón, somos especialmente sensibles al derecho de los comunicadores y comunicadoras a ejercer libremente su labor, y mantenemos nuestra solidaridad con quienes sufren maltrato o chantaje por parte de los poderes establecidos.
Sin embargo, lo que no podemos tolerar es el discurso de odio, el racismo ni las expresiones que incitan al desprecio contra comunidades y organizaciones. Por ello, en defensa de la libertad de expresión, de los derechos humanos y de la dignidad de nuestro pueblo, repudiamos enérgicamente que un periodista denigre al pueblo garífuna. Eso no es ejercer la libertad de expresión; es utilizar el micrófono para insultar y descalificar a un pueblo que merece todo nuestro respeto y reconocimiento.

Escuchar y descargar Nuestra Palabra