El pasado sábado 22 de agosto, Teatro La Fragua fue escenario del lanzamiento de Dangerous Eyes, el más reciente trabajo discográfico del guitarrista y compositor hondureño Santos Valladares, una producción que reafirma el crecimiento de la creación jazzística en Honduras y el interés de nuevos públicos por experiencias musicales que privilegian la escucha, la improvisación y el diálogo artístico.
La presentación reunió a un numeroso público que respondió a la invitación de encontrarse alrededor de una propuesta poco frecuente en los escenarios nacionales: un concierto centrado en composiciones originales de jazz contemporáneo interpretadas por músicos hondureños. Sobre el escenario estuvieron Santos Valladares en la guitarra, Diego Enamorado en el contrabajo y Norman Robles en la batería, integrantes de Santos Valladares Jazz Guitar Trio, acompañados en esta ocasión por el saxofonista Allan Flores como artista invitado.

Durante una entrevista concedida días antes a Radio Progreso, Valladares explicó que el proyecto nació hace dos años con el propósito de contribuir a la construcción de una escena permanente de jazz en el país y ofrecer espacios donde la música pueda ser apreciada desde la experiencia artística y humana que propone este género. Recordó además que uno de los primeros conciertos del proyecto tuvo lugar precisamente en Teatro La Fragua, institución que abrió sus puertas a la iniciativa desde sus inicios.
El músico señaló que el jazz representa una forma de comunicación capaz de trascender idiomas y fronteras, permitiendo que personas de distintas culturas compartan emociones y experiencias a través de la escucha. Asimismo, destacó que uno de los principales objetivos de sus conciertos es generar una experiencia inmersiva que permita al público conectarse con historias, paisajes, recuerdos y emociones que se expresan mediante la música.
Un recorrido por distintas expresiones del jazz
Dangerous Eyes es un EP integrado por cuatro composiciones originales que exploran diferentes territorios del lenguaje jazzístico, desde el swing y el bebop hasta el hard bop, la modalidad y el free jazz. La producción propone un recorrido sonoro en el que la tradición funciona como punto de partida para la creación contemporánea y donde la improvisación ocupa un papel central dentro del discurso musical.
Durante el concierto, cada pieza permitió apreciar la interacción entre los músicos y la manera en que la escucha mutua, la espontaneidad y el riesgo creativo forman parte esencial de la propuesta artística. La presentación ofreció momentos de gran intensidad rítmica, pasajes de amplia libertad expresiva y espacios de contemplación sonora que reflejan la diversidad estética que caracteriza al proyecto.

La participación especial de Allan Flores
Uno de los aspectos destacados de la velada fue la participación especial del saxofonista Allan Flores, reconocido por su trayectoria dentro de la escena musical hondureña.
Flores inició su formación musical en ACADELL y posteriormente continuó sus estudios bajo la guía del maestro Nathan Álvarez. Más adelante fue alumno de Gerardo “Lalo” Rojas, músico galardonado con un premio Grammy por su trabajo junto a Rubén Blades. A lo largo de su carrera ha formado parte de la Big Band del Heroico y Benemérito Cuerpo de Bomberos de Honduras, ha participado en festivales nacionales e internacionales y ha colaborado en grabaciones para diversos artistas. En 2024 presentó su producción inédita junto a Rubato Jazz Project y recientemente obtuvo el primer lugar en la competencia nacional organizada por el Honduras Sax Festival. Actualmente es integrante de la Banda de los Supremos Poderes y es considerado uno de los saxofonistas más activos del país.
Su presencia aportó nuevos matices a la sonoridad del grupo y permitió ampliar las posibilidades de improvisación y diálogo musical, elementos fundamentales dentro de la tradición jazzística.

Arte, comunidad y espacios culturales
Más allá del lanzamiento de una nueva producción discográfica, el concierto representó una oportunidad para fortalecer los vínculos entre artistas, público e instituciones culturales. En una región donde predominan las propuestas de entretenimiento masivo, iniciativas como esta contribuyen a ampliar la diversidad de la oferta cultural y a consolidar espacios para la apreciación de expresiones artísticas menos frecuentes en el circuito comercial.
Durante la entrevista en Radio Progreso, Valladares expresó que el jazz no debe entenderse como una competencia frente a otros géneros musicales, sino como una alternativa que amplía las posibilidades de encuentro y disfrute cultural para la población. También destacó la importancia de crear espacios donde las personas puedan detenerse, escuchar y compartir experiencias que alimenten la sensibilidad y la reflexión.
Con actividades como esta, Teatro La Fragua continúa reafirmando su compromiso de promover el acceso a diversas manifestaciones artísticas y de fortalecer la vida cultural de la región mediante espacios de encuentro, creatividad y participación comunitaria.
El lanzamiento de Dangerous Eyes deja además un mensaje alentador para la música hondureña: existe un público dispuesto a escuchar propuestas originales, apoyar a sus artistas y participar en experiencias culturales que enriquecen el tejido social y amplían los horizontes de la creación artística en el país.
