

Made in China
El mundo tuvo los ojos puesto en China. No es la cumbre del G7, pero allá llegó el presidente más poderoso de América, a reunión con el presidente más poderosos de Asia. Trump estuvo dos días en Pekin, se desconocen los acuerdos, pero la preocupación por las tensiones entre las dos potencias sigue intacta.
Las cámaras no están puestas en los gestos de Trump y menos en la ceremonia de bienvenida que dio el país anfitrión. La atención está puesta en los hombres que acompañan a Trump, un reducido grupo de hombres poderosos. La delegación incluye a ejecutivos como Elon Musk de Tesla, Tim Cook de Apple, Jensen Huang de Nvidia y Kelly Ortberg de Boeing. Son ejecutivos con intereses en todo el planeta.
No es una visita diplomática, hablamos de los hombres más ricos del mundo, visitando de manera colectiva a la potencia emergente, hablamos de acuerdos comerciales, tecnológicos, control de tierras raras, cadena de suministros y semiconductores. Los ejecutivos del resto de trasnacionales y algunos jefes de Estado tuvieron los ojos puestos en la visita, porque sabían que no estaban en la mesa, pero si podían estar en el menú de los magnates.
La cereza del pastel la puso el presidente chino, en el discurso de bienvenida, y citamos: “El mundo llega a una nueva encrucijada, ¿podrán China y Estados Unidos superar la llamada trampa de Tucidides y abrir un nuevo paradigma de relación entre grandes potencias? ¿podrán enfrentar los desafíos globales e inyectar más estabilidad al mundo? ¿podrá velar por el bienestar de ambos pueblos y el destino de la humidad y construir juntos un futuro prometedor para esta relación bilateral? Estas son, en suma, preguntas de la historia, del mundo y de los pueblos y son también la respuesta de esta era que usted y yo como líderes de grandes potencias debemos escribir juntos.” Cierra la cita. Entre la cooperación o la confrontación entre estas dos potencias se define el futuro de la humanidad.
Expertos desconocidos y charlatanes mediáticos coinciden en los saltos que ha dado China en la última década. Pasó de ser la gran fábrica mundial, a estar en la primera fila en la producción de nuevas tecnologías y aplicándolas en todos los campos de la vida, especialmente en el mundo de las armas. Pero la novedad no termina ahí, ha comenzado el camino para disputar el poder del dólar y está promoviendo en Yuan.
La visita tiene como telón de fondo la disputa por la hegemonía mundial. Son dos modelos enfrentados, uno que, apuesta al poder colectivo y público, el otro por el poder individual y privado, uno se sostiene más en el mercado, el otro se afianza en el Estado y mercado. Dos potencias, dos culturas, dos visiones del mundo, una centrada en la velocidad y eficiencia, y la otra en la planificación y resultados de largo alcance. Este mayo de 2026 queda para las memorias del siglo veintiuno.
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