

Nuestra exigencia frente a los Mártires de Santa Clara y Los Horcones
14 personas fueron asesinadas, destazadas en el Centro Santa Clara y la hacienda los Horcones el 25 de junio de 1975. Algunas de esas personas, como el P. Iván Betancourt, fueron torturadas, les cortaron la lengua y sus cuerpos despedazados, como lo hacen hoy grupos de mareros en contra de sus víctimas.
No fue un crimen aislado, ni un hecho ocurrido por casualidad. Fue minuciosamente organizado en un plan entre terratenientes, madereros, militares y políticos tradicionales. Fue un crimen de Estado. Tras el crimen, tiraron los cadáveres dentro de un pozo malacate, y les explotaron dinamitas.
Fue un crimen por odio a la Iglesia y al campesinado que demandaban tierra para reforma agraria. En ese crimen estuvo involucrado directamente don Manuel Zelaya Ordóñez, y eso no lo podemos ocultar, lo que ocurrió después fue la imposición del silencio, y hoy tenemos un olvido palaciego y dictado como consignas. La historia oficial ha buscado enterrar ese crimen, y muchos políticos y activistas se han convertido en cómplices para enterrar esa historia.
Han pasado 50 años, y el gobierno actual es liderado por la familia Zelaya. No conmemoramos esta fecha por venganza. Lo hacemos por obligación de rendir homenaje a nuestros mártires. Y hoy en la conmemoración de los 50 años de su martirio, nuestra demanda es firme y directa para Usted, don Manuel Zelaya Hijo y su familia: en memoria y para resarcir en parte el daño de hace 50 años, exigimos que haya reconocimiento de lo ocurrido y petición de perdón en nombre de su padre.
De igual manera, demandamos un compromiso suyo y de su familia con un plan de reforma agraria profunda que reivindique aquella lucha que fue truncada de un tajo por la masacre en los Horcones. Si por oponerse a la reforma agraria su padre estuvo involucrado en un crimen despiadado, que sea la tierra y la reforma agraria lo que hoy se convierta en el compromiso de los Zelaya con el campesinado hondureño.
Una reforma agraria que se convierta en el quehacer fundamental del gobierno y que se incluya en la campaña política para los próximos cuatro años, sea que continúe el actual gobierno, sea que se convierte en principal bandera de lucha, suya y de su familia, para los próximos cuatro años. Que la reforma agraria sea un proyecto popular, profundo y de largo alcance. Con esta demanda honramos hoy, cincuenta años después, la memoria de los mártires de Santa Clara y Los Horcones.

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