

Nueve años sin Berta, que no sean diez sin justicia
Así es el lema con el cual se conmemoró el noveno aniversario del martirio, la siembra, de Berta Cáceres, en un intenso programa que inició con una ceremonia espiritual lenca, seguida de diversas presentaciones artísticas y culturales, análisis del contexto, informe sobre el estado jurídico actual del caso, la peregrinación a su tumba, y culminó con el canto y el baile popular animado por el grupo musical Los Torogoces de Morazán, de la zona oriental de El Salvador.
La presencia de decenas de comunidades lencas, junto a diversas organizaciones populares, sociales, ambientales y feministas, procedentes de distintos lugares de la geografía nacional, así como la presencia de representaciones diplomáticas y de organizaciones internacionales, llenó de colorido, cultura y compromiso el ambiente del lugar tradicional de la convocatoria: el encuentro de amistad, Utopía, en las afueras de la ciudad de La Esperanza, Intibucá.
Lo especialmente novedoso de este noveno aniversario en memoria de Berta, fue la inclusión del nombre, rostro, memoria y presencia testimonial de Juan López. “Berta Cáceres y Juan López: justicia ambiental, justicia integral”, era la consigna que se gritaba durante el desarrollo del evento. Hay una palabra propia lenca, guancasco, de larga tradición que hace referencia al encuentro ceremonial entre las comunidades.
Los organizadores de esta conmemoración –el Copinh—actualizaron el guancasco, lo pusieron en clave de encuentro ceremonial entre las comunidades defensoras de los bienes de la naturaleza, simbolizado en los nombres de Berta Cáceres y Juan López. Y en efecto, esa fue la experiencia que tuvimos quienes participamos en esta conmemoración. Un guancasco, un encuentro de memoria y compromiso, un encuentro convocado por la sangre de mártires. Así como en Tocoa, Eldin Escaleras, hermano del mártir Carlos Escaleras, dijo en octubre pasado que la plaza Carlos Escaleras debía pasar a llamarse plaza de los Mártires, el Copinh nos dejó el hermoso llamado de que al convocar a Berta Cáceres debíamos hacerlo convocando por igual a Juan López. Y en lugar de apagar la luz y bajar el perfil de Berta con el nombre de Juan, lo que se logró fue la gran iluminaria de dos rostros, dos nombres, dos espíritus, dos fuerzas convocadoras en torno a una misma causa: Justicia por igual para Berta y para Juan, y justicia ambiental integral, desde la lucha entre el encuentro de las comunidades y los pueblos que buscamos caminar hacia el sol brillante de la libertad.

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