

Recuperar el valor del trabajo
Una de las noticias de la semana es la huelga de los trabajadores de la Cervecería Hondureña S.A. de C.V. (CHSA), propiedad de Anheuser-Busch InBev (AB InBev) y titular de la franquicia para producir y comercializar los productos de Coca Cola en Honduras. La huelga es nueva, pero la falta de respuesta de la empresa es vieja.
Después de cuatro años de negociación, en el mes octubre la Junta de Conciliación dio por cerrada la última etapa del proceso negociador, al tiempo que el Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Bebida y Similares (Stibys) rechazaba la opción de ir a un arbitraje y se preparaba para ir a la huelga.
Los trabajadores organizados en el sindicato, advierten en su comunicado que están luchando por: rescatar 1500 puesto de trabajo permanentes precarizados por la tercerización, a quienes no se les aplica el Código del trabajo y menos el Contrato Colectivo; demandan las mismas condiciones de comercialización que a los supermercados, a quienes les vende el producto más barato, haciendo competencia desleal a sus propios trabajadores del área de ventas. También advierten que la acción tiene como objetivo terminar despidiendo a los obreros por incumplimiento de metas, y luego contratar nuevos trabajadores fuera del Contrato Colectivo y con ello debilitar el sindicato.
Al mismo tiempo, el STIBYS advierte que su lucha es justa porque durante los cuatro años de negociación no han recibido aumento salarial, a pesar de que en todo el periodo de negociación los trabajadores cumplieron con la producción establecida y sufrieron los costos de la inflación.
Llama la atención que la empresa en vez de buscar consensos con los trabajadores está apostando por una campaña desprestigio y de culpar a los trabajadores por las posibles consecuencias de la huelga. Al mismo tiempo, es despreciables que la conducción del gremio empresarial defina como acción temeraria la defensa de los derechos laborales de los trabajadores.
Es momento de recuperar el valor del trabajo y de los trabajadores. La experiencia de estos años nos advierte que los trabajadores y el estado cargan con los costos humanos y fiscales y las empresas se quedan con las ganancias. Es tiempo de que todos los actores en el circuito productivo corran los mismos riesgos y responsabilidades.
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