Cada 15 de septiembre, las calles de Honduras se llenan de color, música y alegría. Miles de jóvenes salen a marchar con orgullo, vestidos de azul y blanco, mientras los tambores anuncian una celebración que nos recuerda que, hace 205 años, Honduras rompió con el dominio español.

Pero detrás de las banderas y los desfiles hay una realidad que no podemos olvidar: sí, hubo independencia, pero 205 años después Honduras todavía carece de una independencia plena. La pobreza, la desigualdad, la corrupción, los intereses de las élites y la influencia de potencias extranjeras siguen condicionando la vida y las decisiones del país. Este reportaje se propone mirar más allá de la celebración y preguntarse qué tan independiente es realmente Honduras.