

FRANCISCO, UN PAPA CON OLOR A OVEJA
El Papa Francisco fue el primer pontífice jesuita latinoamericano que dejó una huella profunda en la Iglesia y en el mundo.
Se destacan grandes características que ponen a su sucesor en la dirección de las reformas que Francisco comenzó: la reforma pastoral, con una Iglesia en Salida y Sinodal; la reforma financiera de la banca vaticana, que estableció los controles con estándares de transparencia de la banca internacional y de la economía global; y la reforma moral, con una respuesta evangélica a los abusos de poder, de conciencia y sexuales de las personas vulnerables.
No podemos pasar por alto que su gran magisterio como pontífice de la Iglesia nacía de su genuina experiencia del Evangelio. Francisco fue el Papa del Evangelio, de la buena noticia con un enfoque en la misericordia y la inclusión de los descartados, los vulnerables, los insignificantes y los excluidos en nuestro mundo globalizado.
Sus posturas claras, definidas y sin ambigüedades, mostraron su determinación por defender a los pobres, pensando los cambios de la Iglesia y del mundo desde las periferias, y enfatizó la justicia social como parte esencial de la misión de la Iglesia.
Además, Francisco hizo que la Iglesia dejara de ser monárquica para ser una Iglesia Pueblo de Dios que camina con los pobres, los migrantes, las víctimas de las guerras y de las injusticias.
Francisco ha sido un líder clave en la promoción del cuidado de nuestra casa común y la justicia ambiental, inspirando a muchos a tomar acción para defender los bienes comunes y los territorios de los pueblos ancestrales. Su legado con las Encíclicas Laudato Si’ (Alabado seas mi Señor) y Laudate Deum (Alaben a Dios) son patrimonio de la humanidad; asimismo, Francisco tuvo encuentros con líderes musulmanes, comunidades judías, budistas e hindúes, participó de cumbres inter religiosas para debatir sobre temas de la paz, la justicia y la cooperación; nos ha dejado en camino de una Iglesia sinodal cercana, como pueblo de Dios, una Iglesia con olor a oveja.
Muchas otras cosas nos recordarán siempre a Francisco y nos llevarán a pedirle a su sucesor que no las olvide. Seguiremos con grandes esperanzas, porque el Papa Francisco se ha quedado con nosotros y nunca saldrá de los corazones de los pueblos latinoamericanos y caribeños.
¡Queremos que se elija a un Papa con olor a oveja…!

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