

Una oportunidad para un diálogo nacional sobre seguridad ciudadana
Las cifras del Observatorio de la Violencia de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras son claros: existe una reducción en la tasa de homicidios. Si ayer creímos en sus datos, no hay razones para que hoy dudemos de ellos.
Por tanto, hay que reconocer que, aunque los desafíos en materia de seguridad son muchos y complejos, la persistente reducción en esta tasa que venimos experimentando desde 2012, nos brinda una gran oportunidad.
En primer lugar, para que, desde el Estado, las organizaciones y las universidades realicemos estudios científicos que nos indiquen el nexo causal entre las medidas adoptadas en seguridad y la reducción de los homicidios.
En segundo lugar, para que de una vez por todas desde el Estado se convoque a un diálogo nacional con el fin de evaluar la política de seguridad y su impacto en los derechos humanos.
En tercer lugar, para el establecimiento de una agenda nacional de seguridad en la que todos los sectores sociales aportemos en la construcción de una política pública integral que combine prevención y represión del delito.
Y, en cuarto lugar, para poner fin a la militarización de la sociedad y el Estado, y entablar un diálogo nacional sobre el papel de las Fuerzas Armadas no solo en temas de seguridad ciudadana, sino también en nuestra democracia.
