Analizando en su conjunto los datos del recién Sondeo de Opinión Pública 2026, realizado por el Equipo de Reflexión, Investigación y Comunicación (ERIC-SJ), Ismael Moreno, sj, P. Melo, aseguró que esta investigación retrata a una sociedad hondureña en transformación acelerada, empujada de manera irreversible hacia lo urbano, conectada cada vez más a las redes digitales y expuesta a los impactos culturales de la inteligencia artificial.
“Es una población mayoritariamente femenina, joven; el 45% de los encuestados tiene entre 18 y 45 años y está en constante movilidad territorial. Frente a ese signo de cambio, persisten viejos rezagos, ya que apenas un 8% alcanza estudios universitarios, mientras que el 56% se concentra en la educación secundaria. La juventud transita en buena medida entre el entretenimiento digital, los influencers y una cultura mediática alimentada por el escándalo y la violencia”, comentó el padre Melo al interpretar los datos.

El Sondeo de Opinión, en su decimoquinta edición, realizó este 2026 el trabajo de campo cinco meses y medio después de las elecciones generales, permitiendo recoger la evaluación de la ciudadanía sobre este proceso electoral, que estuvo caracterizado por el fraude electoral, cuestionamientos sobre la transparencia y retrasos en la divulgación de los resultados oficiales.
De la ciudadanía encuestada, el 64.7%, es decir, 6 de cada 10 personas, considera que en las elecciones generales hubo fraude, mientras que poco menos de una tercera parte, el 31.2%, opina que fueron transparentes.

Para el sacerdote jesuita, con estos resultados el mensaje que se deja es que la institucionalidad pública atraviesa una profunda crisis de legitimidad. “Esta crisis se refleja con fuerza en la lectura ciudadana sobre el proceso electoral, el 64.7% dijo que hubo fraude y se responsabiliza directamente a los partidos políticos de esta situación. La gente está convencida de que las elecciones del 30 de noviembre 2025 debilitaron la democracia. Eso, sumado al factor externo, fue uno de los grandes elementos que definieron quién iba a gobernar Honduras”, comentó.
El sondeo profundizó sobre la responsabilidad del supuesto fraude electoral. La ciudadanía dijo que ésta recae en un 40.1% en los partidos políticos, mientras que el 34.8% responsabilizó al Consejo Nacional Electoral. Con menor frecuencia fueron mencionados el Tribunal de Justicia Electoral, señalado por el 9.4%; y, en menor medida, los diputados, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y los empresarios.
“Haciendo una lectura de los datos en su conjunto, la ciudadanía tiene claro que el proceso electoral representó más los intereses de los partidos políticos y de la empresa privada, razón por la que creen necesario respaldar las reformas electorales, ya que 8 de cada 10 considera necesario promoverlas”, agregó.

La desconfianza en la institucionalidad se extiende, dijo P. Melo, al apuntar que el 80% demanda la instalación de una Comisión Internacional Contra la Corrupción e Impunidad (CICIH), como demostración del desgaste de la confianza en los mecanismos y oficinas del Estado, particularmente en la institucionalidad de justicia, “que se prepara para darle la libertad a Juan Orlando Hernández”. Otro de los datos que arroja este estudio es el escepticismo social, la población espera cada vez menos de la institucionalidad y se repliega en la lógica del rebusque y la sobrevivencia; por eso no sorprende que más del 50% de los consulatoados esté en el desempleo, comentó el sacerdote en la presentación del informe.
En una caracterización poblacional que refleja el sondeo, el P. Melo dijo que Honduras urgentemente necesita cambios para evitar arrastrar fracturas profundas. “Lo que esta investigación nos refleja es que tenemos una población más urbana, conectada y más joven, pero también más desconfiada, precarizada y cada vez más distante de sus instituciones. El dato de fondo no es únicamente el malestar, sino el agotamiento de la confianza”.
Aseguró que uno de los mayores llamados que deja el sondeo es para las élites políticas, pero también para las empresariales. “No basta con negocios entre ellas y para ellas; la gente no les cree ni cree en cómo usan y conducen las instituciones, si no hay en ellas conciencia de esta responsabilidad. Cuidado la población no solo seguirá teniendo mayor desconfianza hacia las élites políticas, sino que dejará de creer en lo que todavía cree, en las salidas democráticas, y buscará quien le resuelva sus asuntos, incluso si eso significa que sea a través del autoritarismo”.

Sobre las consultas acerca de la legitimidad del proceso electoral, la percepción ciudadana refleja el nivel de controversia que rodeó las elecciones del pasado noviembre de 2025. Al preguntar quién considera que ganó las elecciones, el 60.6% respondió que el ganador fue Salvador Nasralla, mientras que el 31.7% señaló a Nasty Asfura y apenas el 4.2% mencionó a Rixi Moncada.
En cuanto a quién toma realmente las decisiones en los procesos electorales de Honduras, el 34.1% considera que es la población la que decide. El 24.1% opina que las decisiones recaen en los partidos políticos; el 14.4% señala al gobierno; el 13.7% identifica a la empresa privada, y el 10.1% considera que el clima local influye en los resultados electorales. Otros actores fueron mencionados con el 1.3% o menos.
Reformas electorales
Sobre este mismo análisis, las elecciones, que deberían entenderse como un mecanismo para fortalecer la democracia y el Estado de derecho, en Honduras muestran todo lo contrario. La ciudadanía percibe en un 65.1% que las elecciones generales debilitaron la democracia, y apenas el 31.1% opina que la fortalecieron. En este contexto, la población hondureña expresa un amplio respaldo a la necesidad de reformar el sistema electoral, el 80.3% está de acuerdo con impulsar reformas electorales, mientras que el 18.2% considera que no son necesarias.

Al cierre de la interpretación de los resultado, el P. Melo dijo que este Sondeo está retratando una Honudras atravesada por profundas tesiones y desafíos estructurales, pero también por una ciudadanía que no ha renunciado a las esperanzas. “A pesar del contexto de incertidumbre, casi seis de cada vez, hondureños y hondureñas afirmaron sentir esperanza cuando piensa en el futuro del país. Es atención entre el malestar y la esperanza constituyó uno de los rasgos más relevantes que deja este Sondeo de Opinión y una invitación a seguir construyendo respuesta democráticas frente a los grandes desafíos nacionales”.