
Padre Melo recibe el Premio Franco-Alemán de los Derechos Humanos y del Estado de Derecho 2025
El Padre Melo recibe el Premio Franco-Alemán de los Derechos Humanos y del Estado de Derecho 2025, en reconocimiento a su importante labor desde Radio Progreso y el ERIC-SJ, en la defensa de la dignidad humana, la libertad de expresión y el acompañamiento a comunidades que enfrentan profundas desigualdades.
El reconocimiento fue entregado por la embajadora de Alemania, Daniela Vogl, y el embajador de Francia, Cédric Prieto, en la Residencia de Alemania, en Tegucigalpa, el 10 de diciembre de 2025, fecha en la que se conmemora el Día Internacional de los Derechos Humanos.
Este premio, otorgado desde 2016 por Francia y Alemania, destaca a personas y organizaciones que luchan por los derechos humanos en todo el mundo.
A continuación, compartimos el discurso pronunciado durante la entrega de este reconocimiento.
Recibir un premio de ddhh en esta época de guerras de exterminio y de voracidad por el control geopolítico de las riquezas y territorios del planeta, es un atrevimiento. Lo recibo, sí, con gratitud, pero con preocupación. La preocupación es todavía mayor recibirlo en estas circunstancias de tanta inestabilidad política hondureña. Si de algo puedo estar seguro es que recibo este premio en un contexto de amenaza extrema a los derechos humanos. Es una responsabilidad, y quizás esto es lo que me abruma, porque no se trata de un evento, se trata de asumir mayor compromiso con quienes se sitúan en estado de mayor indefensión. El modelo estructuralmente violador de ddhh nos coloca en una disyuntiva. O nos enlazamos como humanidad que comprometemos nuestras vidas y los bienes naturales para hacer de este planeta una Casa Común, o seremos, no sólo cómplices de la barbarie, sino correremos la misma suerte de la hecatombe.
Recibo este premio de parte de dos países importantes en la historia de la humanidad. Quién no va a recordar a Berlín y sus gobiernos con tan alta responsabilidad en el holocausto, y a la vez un pueblo tesonero con capacidad y disciplina para sacar aliento y vida de entre los escombros. Y quién no recuerda a Francia con su pueblo que puso fin al antiguo régimen con su grito de libertad, igualdad y fraternidad, pero a la vez con su feroz colonialismo, con su carga de esclavizar aborígenes y despojar de sus recursos, como queda ejemplificado en el depredado territorio haitiano, con el lastre de miseria a la que se arrastró a su pueblo.

Y lo recibo con mucha gratitud. Conozco a la Embajadora de Alemania, conozco al Embajador de Francia, hemos conversado, y puedo dar testimonio de su compromiso por nuestros países y su preocupación por el deterioro de los derechos humanos. Por eso mismo, me atrevo a pedirles que nos unamos en elevar nuestra voz, como lo hace el papa León XIV y como lo hizo con tanta fuerza el tan querido Papa Francisco, porque se alcance el final de las guerras y los conflictos. Que nos unamos en una voz por la paz. Y hacerlo desde las víctimas. Estar de parte de las fuerzas conductoras de las guerras, es muy mala señal para el mundo. Estar de lado de quienes provocan, promueven y alimentan la guerra en Ucrania es contribuir a que aumenten los “daños colaterales”, como se suele llamar a las víctimas humanas desde la perspectiva e intereses de quienes comandan la guerra. Mirar lo que ocurre en Israel y Palestina desde el prisma sea de Hamás o del Estado de Israel, acaba justificando barbaries. Mi petición es que nuestra voz por la paz sea desde la escucha del clamor de las víctimas y no desde quienes conducen y se alimentan de las guerras.
Esto vale para ustedes, pero por igual vale para nosotros, quienes nos auto calificamos como defensores de derechos humanos. Este premio también me exige redoblar esfuerzos en apoyo a la demanda de justicia que, desde la familia, el Comité en defensa de los bienes comunes y públicos y la Iglesia de la diócesis de Trujillo, se eleva para romper con la impunidad que va rodeando el crimen de Juan López. Presionar al MP porque se capture a los autores intelectuales de este crimen, ha de seguir siendo parte esencial de mi servicio, junto con la obra apostólica a la que pertenezco, el Eric y RP. Y junto a esta lucha por verdad y justicia ha de comprometerme para apoyar la tesonera lucha porque se judicialice a los auténticos autores intelectuales del asesinato de Berta Cáceres.
En esta lucha por la defensa de los ddhh hemos de andar juntos. Ustedes como gobiernos de países amigos, como nosotros, entre las diversas organizaciones. Luchar por un Estado de derecho que se sustente en la democracia y en la vigencia de los derechos humanos es tarea fundamental, es una condición para la paz. Los años que se nos vienen por delante se advierten de alto peligro para los derechos humanos porque con estas elecciones ha quedado claro que ni tenemos democracia ni contamos con una institucionalidad de justicia que sustente el Estado de derecho. Y la injerencia descarada del presidente de los Estados Unidos y el indulto al político narcotraficante de más alto renombre, nos coloca como sociedad en alto riesgo. Nos esperan tiempos crudos, si nuestros derechos han estado en precariedad a lo largo de estos años, nos esperan situaciones peores. Y necesitaremos su apoyo, su cercanía y que ayuden a llevar nuestras voces ante la comunidad internacional.
Como expresión de gratitud, va este compromiso para con la lucha por los derechos humanos. Una lucha en primer lugar en la defensa de la soberanía nacional, mancillada por la injerencia internacional; en segundo lugar, por la construcción de la democracia ahora en estado de extinción, como ha quedado patente con estas elecciones sustentadas en el fraude, y que conlleva a demandar reformas electorales profundas, como la despartidización de los órganos electorales y la segunda vuelta o balotaje; en tercer lugar, en la lucha en contra de la corrupción y la impunidad, lucha que ha de pasar porque se instale un mecanismo internacional independiente que investigue y contribuya a enjuiciar a quienes son responsables de las redes criminales de corrupción y que esté en correspondencia con el fortalecimiento de la institucionalidad de justicia; en cuarto lugar, trabajar junto con diversas organizaciones sociales en propuestas de políticas públicas que toquen las grandes demandas sociales postergadas, como la conflictividad agraria, la conflictividad ambiental y la construcción de condiciones para que accedamos al derecho al empleo digno, educación, salud, vivienda y el conjunto de derechos sociales postergados; y en quinto lugar, tener la cercanía y solidaridad con las comunidades y poblaciones más postergadas, como criterio y como polo a tierra de lo que pensamos y decimos.
Las ideas y discursos ayudan a expresar lo que somos y queremos, pero lo que de verdad transforma y convoca es la cercanía y la escucha a la gente sencilla, de carne y hueso, y desde nuestro propio testimonio personal de vida.
Ismael Moreno, SJ (Padre Melo) – 10 de diciembre 2025