

La necesidad de un periodismo independiente
El periodismo independiente tiene que incomodar a los que mandan. Esa es su razón de ser y lo que aporta a la democracia. Pero en nuestros países hay muchos periodistas que se venden al poder y ayudan a mantener la impunidad.
Hoy el debate público está cada vez más deteriorado y la convivencia se vuelve difícil. Frente a la rapidez y lo superficial de las redes sociales, el buen periodismo es un freno necesario: verifica, contrasta y no se queda con lo que dice el primero que habla o con lo que dice el que más grita.
La mentira se ha vuelto más peligrosa porque ya no importa si algo es verdad o no. Lo que importa es que genere emociones, que enganche, que cause reacción. Como lo señala el filósofo surcoreano Byung-Chun Han, así se debilita la democracia y se confunde a la gente.
El indulto a Juan Orlando Hernández es un ejemplo de cómo se pretende pasar por verdad una mentira, pues se vende como si lo declarara inocente. Pero el indulto no borra el delito ni la condena. Sin embargo, hay periodistas que no cuestionan que un condenado por narcotráfico vuelva a la vida pública como si nada hubiera pasado. La gente y la democracia necesitan medios que escuchen a las víctimas y no solo al poder.

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