Viernes, 16 mayo 2025  

El bien de Quimistán y el bien del Valle de Sula

Quimistán significa “tierra de abundante agua”. El agua es el líquido vital para la vida en todos los sentidos. Y nuevamente ante las lluvias torrenciales que inundan el valle de Sula vuelven a aparecer los grandes temas no resueltos como la depredación de los bienes naturales, la conflictividad social y la vulnerabilidad de los derechos humanos.

La construcción de la represa de El Tablón –una de las posibles soluciones a las inundaciones y los impactos de las lluvias torrenciales en el Valle de Sula–, pone sobre el tapete los conflictos por la tierra y el agua. Las comunidades que lo rechazan dicen que la construcción de la represa alterará los caudales de los ríos, afectará zonas de cultivo y ganadería, desalojará familias en a lo largo de los valles de Santa Bárbara. Quienes lo defienden, dicen que este proyecto sería un sistema de control de las aguas que inundan al Valle de Sula.

La comunidad de Quimistán exige un diálogo directo con las autoridades y ha conformado una mesa de negoción sectorial para dialogar con las autoridades y buscar alternativas que no perjudique al municipio, y está solicitando que se modifique el diseño del proyecto para que no afecte directamente al municipio.

Lograr la seguridad socioambiental para Quimistán y el Valle de Sula, en el contexto del proyecto hidroeléctrico El Tablón, requiere crear espacios comunitarios y gubernamentales para llegar a acuerdos mediante un proceso de consulta con todas las comunidades afectadas, buscnado lo que mejor conviene para las comunidades de los valles de Santa Bárbara, el Valle de Sula, en el marco de respeto y cuidado del equilibrio ambiental tan dañado por los proyectos de inversión basados en el despojo y destrucción ecológica.

Así como se ha de velar por la proyección del ambiente y el respeto a la consulta ciudadana permanente, toda implementación de proyectos que supone la intervención en la cuenca de los ríos Chamelecón y Ulúa y sus afluentes ha de garantizar la compensación de las familias y comunidades afectadas, incluyendo la reubicación de viviendas, la indemnización por pérdidas de tierras y cultivos y la creación de oportunidades de empleo.

La seguridad sociambiental para Quimistán y los valles de Santa Bárbara y el Valle de Sula requiere un cambio de paradigma que priorice el bienestar de las comunidades, la protección del medio ambiente y la sostenibilidad a largo plazo. Así se apuesta por un bien universal, y el bien cuanto más universal es más divino.

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