

Más diálogo y menos campañas electorales agresivas
Nos acercamos cada vez más al tiempo en el que las campañas políticas ocuparán todo el espacio público en el país y las cosas importantes pasarán a ser nuevamente simples promesas.
Mientras tanto, los problemas estructurales como la pobreza, la desigualdad, la corrupción y la impunidad siguen sin resolverse y quedan marginados en un segundo plano debido al ruido electoral.
Un asunto preocupante es que para resolver tales problemas es necesario el esfuerzo de todos los sectores, pero previamente se requiere la existencia de un diálogo franco y sincero que permita establecer prioridades.
No obstante, lo que hemos visto los últimos años es lo que Daniel Innerarity llama una “democracia del odio” caracterizada por la polarización afectiva, esto es, la actitud agresiva con la que enfrentamos las ideas de los demás.
Y por la existencia de un objetivismo moral que vuelve inhabitable el espacio público, ya que invalida las opiniones opuestas y nos lleva a la intransigencia, la ceguera y la intolerancia.
Honduras necesita hoy más que nunca una clase política y una sociedad que busque el ideal comunicativo democrático de una deliberación respetuosa entre iguales, como lo plantea Gonzalo Velasco Arias.
Solo así podremos alcanzar un diálogo nacional para identificar los graves problemas que enfrentamos como país y adoptar las medidas urgentes y estratégicas para resolverlos.

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