

Más salud pública y menos salud privada…
Esta semana el Congreso Nacional aprobó la “Ley de Medidas Excepcionales para la Atención Prioritaria en Materia de Salud”, declarando un año de emergencia sanitaria nacional. El gobierno ha dicho que se trata de una medida transitoria, y bien sabemos que algo así no puede ser una solución definitiva para tantos hondureños y hondureñas que no tienen acceso al sistema de salud.
Dicha ley busca acaba con la mora quirúrgica estimada entre 13,000 y 15,000 pacientes, el desabastecimiento de medicamentos y las condiciones precarias de los hospitales. Y para lograrlo se establece el mecanismo de la contratación directa y simplificada de servicios, bienes y personal médico, enfermeras, enfatizando la emergencia. Sin embargo, no se plantea la urgente búsqueda de soluciones definitivas al tema de la crisis sanitaria. Además, se autoriza la creación de un fideicomiso bancario por un año para agilizar la compra de equipo y medicamentos, asimismo se plantea la necesaria auditoría de todos los contratos por el Tribunal Superior de Cuentas y el mismo Congreso Nacional, etc.
Sin embargo, esta Ley de emergencia ha suscitado críticas y ha provocado preocupaciones bien fundadas por distintos actores sociales. No podemos ser ilusos, hay evidentes riesgos de seguir avanzando en el proceso de privatización de la salud. Por lo tanto, hay que exigir más salud pública y menos salud privada ante este sistema de salud que ha sido deteriorado y que ha estado sometido al régimen neoliberal de la privatización de la salud.
Por otra parte, despierta mucha sospecha la urgencia y la celeridad con la que se aprobó la Ley, lo cual limita la transparencia y la participación ciudadana en el proceso legislativo. La pregunta que nos provoca esta situación es: ¿no podría avanzarse con la misma celeridad en la solución del sistema público de salud para optimizar los recursos del Estados hondureño?
Desde otra perspectiva, esta realidad nos posiciona en la necesaria veeduría de la ciudadanía, para que se asegure que los recursos se utilicen adecuadamente y no se presten a los consabidos actos de corrupción. De tal manera que la Ley no se convierta en papel mojado y no se repitan los históricos saqueos del sector salud.
Las auditorías y vigilancias son imprescindibles para que no se avance en una ya anunciada privatización y sea tomada muy en cuenta la demanda de salud que tenemos todos los hondureños y hondureñas. Pues, el servicio público de la salud es insustituible y es más que necesario.
Escuchar y descargar Nuestra Palabra
