

Partidas fantasmas y paracaidistas
Circula noticias, unas que buscan echar culpas al pasado, otras con cargas sensacionalistas, otras basadas en datos objetivos, que hablan de planillas fantasmas en instituciones del Estado, como es el caso de la Secretaría de Infraestructura y Transporte (SIT). Personas que devengan salarios, sin trabajar en dependencia alguna del Estado.
La historia de la institucionalidad del Estado está repleta de casos como estos. El paracaidismo, tráficos de influencias, empleados súper numerarios han abundado en la administración pública, tanto en las alcaldías como en los ministerios públicos, en los tres poderes del Estado. Esto se llama corrupción, y en esto los dirigentes de los partidos políticos tienen una alta cuota de responsabilidad, sin que ninguno quede eximido de responsabilidad.
Así ha pasado en todo el sistema de salud y en el Seguro Social. La gente enferma abunda mientras los recursos destinados a atender las demandas de salud, se quedan en manos de funcionarios de altos y medios vuelos. Y esto ha pasado en secretaría como la de Infraestructura y Transporte. No en vano las carreteras, especialmente del norte hondureño están en un estado lamentable. La infraestructura vial es símbolo si un país avanza a su desarrollo, se estanca o retrocede. En nuestro país, la infraestructura en buena parte del país da miedo o dan ganas de llorar.
Da angustia ver cómo estamos enredados en esa maraña de las redes de corrupción que afectan los servicios públicos de infraestructura vial, salud y medicamentos. Esta situación nos ha de poner en estado de alerta. Sin infraestructura y sin salud este país avanzará para atrás. Y esto ocurre en gran parte por la corrupción, es decir robos descarados y ausencia de auditorías rigurosas y control de los sistemas informáticos que han sido vulnerados porque permiten ingresar planillas falsas sin ser detectadas.
En algunos gobiernos, las partidas fantasmas se relacionan directa e indirectamente con los partidos políticos como fuente de financiamiento a campañas y a las mismas estructuras partidarias. Esto contribuye al financiamiento de los partidos con fondos provenientes de desvíos de las instituciones públicas, y esto explica por qué tanta opacidad en informes electorales.
Es imprescindible acelerar las auditorías independientes del Tribunal Superior de Cuentas y del Ministerio Público para transparentar el financiamiento partidario para transformar esta indignación colectiva en acciones concretas que liberen millones desviados hacia la salud y vialidad que Honduras merece. Depurar el sistema de salud, depurar la Secretaría de Infraestructura y Transporte y depurar el conjunto de instituciones públicas sociales, sería una manera efectiva de atacar las redes de las partidas fantasmas y los paracaídas, y así podamos tener fondos para la salud y el mejoramiento vial de Honduras.
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