Viernes, 12 de junio 2026  

Migrantes retornados y varados, el fracaso del sistema internacional de protección

Son millares de migrantes varados que permanecen en el limbo jurídico y humano porque los mecanismos internacionales, aunque existen, no se aplican. ¿Cómo vamos a proteger a nuestros hermanos migrantes retornados y varados, si Honduras y la región centroamericana no son países seguros y tenemos la inseguridad como uno de los principales problemas?

La política inmigrante del gobierno de Trump tiene como punto de partida de que los inmigrantes latinoamericanos y caribeños son gente peligrosa y una amenaza para el sistema. Nosotros no podemos verlos así, esta población no es problema. Son víctimas de un sistema que ha priorizado el control y la seguridad de los Estados Unidos por sobre la dignidad humana.

Desde esta perspectiva, los migrantes retornados y varados, son el rostro visible del desmantelamiento funcional del sistema internacional de protección. La ficción del “tercer país seguro” convierte a países como Honduras, Guatemala y Belice en receptores de los migrantes que buscan salvación, mientras los mecanismos de protección se erosionan por acuerdos políticos centrados en la seguridad antes que los derechos humanos.

Según la Convención de Ginebra de 1951, un país seguro debe comprometerse a no devolver a los migrantes, garantizar su vivienda, el empleo, la educación, la salud y la reunificación familiar. Pero esa convención Trump y su equipo se lo pasa por el arco del triunfo. Nuestros compatriotas emigran al norte porque huyen de hambre, por pobreza, por inseguridad y por la violencia. Y el drama se vuelve aún peor porque existen millares de migrantes varados que están en países donde no se habla su idioma, sin recursos ni redes de apoyo.

De modo que los migrantes retornados y varados enfrentan inseguridad, falta de oportunidades, estigmatización social y violencia. Y también las personas que huyen de la violencia, la pobreza y el peligro, son enviadas a países que tampoco son seguros. Es un castigo para quienes soñaron una vida digna al emigrar y de este modo tienen que renunciar a seguir buscando un lugar en dónde puedan vivir en condiciones más humanas.

La lucha por los derechos humanos adquiere hoy más vigencia y prioridad frente a una corriente neoconservadora del gobierno de Mr. Trump que impone crueldad, discriminación y odio a nuestros hermanos migrantes. No podemos olvidar que la migración es un derecho, y cuando se migra buscando un trabajo digno, la salud, la educación y la seguridad, es consecuencia de las políticas nacionales e internacionales erráticas que han condenado a nuestros pueblos a la calamidad y la precariedad.

Escuchar y descargar Nuestra Palabra

Contáctenos | Misión | Historia | www.radioprogresohn.net