Miércoles, 07 mayo 2025  

Una Iglesia comprometida desde el testimonio de vida

Nuestra fe cristina se sustenta en un Dios-misión, un Dios para los demás, un Dios encarnado. Y la Iglesia no se puede entender sin la misión. Y una misión encarnada en la humanidad más frágil, al modo de nuestro Señor Jesucristo.

 Los valores y rasgos que la Iglesia ha de promover y predicar en la sociedad son valores y rasgos que la comunidad eclesial ha de testimoniar hacia adentro. Si la Iglesia predica la paz a los pueblos, hacia adentro ha de testimoniar relaciones de paz entre sus miembros, y contrarrestar todos aquellos dinamismos que provocan o promueven discordias y confrontaciones inútiles entre la comunidad eclesial.

Si la Iglesia predica la justicia entre los pueblos, al interior sus miembros han de dar testimonio de relaciones justas y dignas entre ellos y ellas, y contrarrestar aquellas señales de desigualdad y maltrato e injusticias y relaciones de poder que aplastan y oprimen a unos por otros.

Si la Iglesia predica la solidaridad y el compartir entre los pueblos, sus miembros han de vivir hacia adentro relaciones de solidaridad, generosidad y desprendimiento, y a la vez que se contrarrestarán todos aquellos signos de individualismos, acaparamiento e inhumanidad que haya hacia los miembros más indefensos de la comunidad.

Si la Iglesia predica el cuidado del ambiente y de la madre tierra, hacia adentro sus miembros han de testimoniar una relación armoniosa y de cuidado con el ambiente, el agua, la fauna, la flora, con el cuidado de reciclar y evitar el uso de químicos que dañan el ambiente.

Si la Iglesia predica nuevas relaciones de género, la igualdad entre hombres y mujeres en la sociedad, hacia adentro la comunidad ha de testimoniar relaciones de género en donde nadie está arriba ni nadie abajo, hombres y mujeres con iguales derechos y oportunidades. A la vez se ha de contrarrestar todas las señales de discriminación y racismo que puedan existir entre los miembros de la comunidad eclesial. Ha de ser a sí misma una comunidad diversa desde con respeto a las diversidades.

La coherencia de la comunidad eclesial se sustenta en que todo aquello que se quiere que se viva en la sociedad es porque ya se está dando testimonio en las relaciones al interior. Este talante testimonial es lo que da fuerza y credibilidad a la palabra y a las propuestas en la sociedad. Así lo hizo y lo quiso el Papa Francisco. Cuando la palabra no está acreditada por el testimonio toda la comunidad eclesial pierde credibilidad.

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