Mientras un sector del Partido Nacional se prepara para recibir a Juan Orlando Hernández como a un héroe tras su polémico indulto, miles de familias hondureñas continúan enfrentando el dolor de haber perdido a sus seres queridos y recuerdan los años en que la corrupción, las denuncias de irregularidades y las deficiencias del sistema de salud marcaron profundamente al país.
Las acusaciones de corrupción, los señalamientos sobre el presunto uso indebido de recursos públicos, el deterioro de los servicios sanitarios y las controversias por la gestión de la pandemia de COVID-19 siguen formando parte del debate nacional.
A través de los testimonios de quienes vivieron esta realidad en primera persona, exploramos el costo humano que, según diversos sectores de la sociedad, dejó ese período de gobierno: pacientes enfrentando la falta de medicamentos e insumos, familias buscando atención en hospitales con recursos limitados y una profunda indignación por proyectos como los hospitales móviles, cuya adquisición y funcionamiento fueron objeto de fuertes cuestionamientos.
En Honduras, la discusión sobre la corrupción trasciende la política. Para miles de familias, tiene un rostro humano: el de quienes aún esperan respuestas y justicia.