En 2022 el Estado de Honduras fue encontrado responsable internacionalmente por la Corte Interamericana de Derechos Humanos por el asesinato de Herminio Deras García, y de las violaciones a sus derechos sociales y políticos.
Hermino Deras fue un dirigente sindical y el segundo secretario del Partido Comunista de Honduras en la década de los 80. La mañana del 29 de enero de 1983, fue asesinado en San Pedro Sula, Cortés, por los Escuadrones de la Muerte del Batallón 3-16, brazo armado del Estado que fue encargado de eliminar, intimidar y neutralizar a la oposición política en aquel entonces.
A 43 años de su asesinato, su hermana Alba Deras comparte un escrito dirigido a Herminio, pero también a toda la sociedad para que su memoria continúe en las luchas del pueblo hondureño.
Compartimos íntegramente su escrito:
El día que te asesinaron, imperaba en Honduras la época de terror, cuándo el territorio nacional se había convertido en teatro de operaciones de la contra nicaragüense, apoyada y financiada por el imperio, y se abría una herida a la soberanía nacional con la base militar estadounidense en Palmerola, desde dónde se atentó contra los pueblos centroamericanos. Se aplicaba la Doctrina de Seguridad Nacional, la réplica del Plan Cóndor que llenó de luto a Sur América. En Honduras se perseguía, criminalizada, torturaba, asesinaba, desaparecía, a hombres y mujeres que se atrevieron a levantar la bandera de la resistencia y la dignidad.
El día de tu sepelio, un cura valioso, el gran José María «Chema» Tojeira, amigo tuyo, que entendía que la iglesia no podía discriminar a nadie por sus ideas, te abrió las puertas de la Catedral Local. Comenzaba así la despedida de tu pueblo, sorprendido que un hombre tan valioso fuera de los suyos, un hombre generoso, que había cargado en sus hombros y en su alma, sus dolores y esperanzas, y había pagado con su vida ese compromiso.
Relatan los que te acompañaron hasta tu última morada en el sencillo cementerio local, que, con tu ataúd en hombros, desahogando su dolor, se enfrentaron retadoramente, con valentía y firmeza a las hordas policiales, que acobardados se escondieron en sus cuarteles.
Han transcurrido 43 años de tan vil crimen, cometido por los mismos que hoy nuevamente, se han apoderado de la patria y con sed de venganza preparan otra noche oscura, para cobrar con saña los tibios intentos por rescatar la dignidad y soberanía nacional, y ya se enfocan en el desmontaje del Estado y en la continuidad de la impunidad para beneficio de las élites de poder.
Hoy, ante tu retrato, con sentimientos profundos te he preguntado: ¿Valió la pena hermano mío tu sacrificio? ¿Cómo explicarte que un pueblo adormecido, desmemoriado, y con muy poca estima ha propiciado el regreso de quienes lo han mantenido en la ignorancia y la miseria por décadas? Es dolorosa esa realidad.
Pero, es tu ejemplo el que debe inspirarnos, es tu ejemplo, junto al de los demás mártires que debe trazarnos nuevamente el camino, porque no es tiempo de retroceder, es tiempo de recoger las lecciones, las banderas, la memoria, y desatar la resistencia, la solidaridad, la complicidad organizada, la respuesta valiente, sin tregua, sin miedo; tú nos enseñaste que al enemigo se le enfrenta con sabiduría no importa el riesgo que haya que asumir. La tiranía retrocede si la resistencia organizada se levanta.
Por tí, porque tu lucha no haya sido en vano, no te decimos que descanses en paz, te pedimos que nos acompañes siempre, que no nos falten las fuerzas ni las esperanzas para recoger los frutos de tu ejemplo y sacrificio.
Hermano mío, en este aniversario de tu caída, te juramos ser leales siempre, traidores jamás.
Alba Deras García
