

El Sondeo y el desempleo
De acuerdo al Instituto Nacional de Estadísticas el 73 por ciento de la población en edad de trabajar tiene un empleo precario, es decir, un empleo sin seguridad, expuesto a lo que el patrono le quiera pagar y nada que ver con prestaciones sociales, vacaciones o seguro social. Es el mundo del empleo subterráneo, a fin de cuentas, del sálvese quien sea.
Resulta que el noventa por ciento del empleo reside en la empresa privada, es decir, el poco empleo formal que existe depende en gran medida de la iniciativa de los empresarios, mientras que un reducido porcentaje se emplea en las diversas instituciones del Estado.
Esto significa que el desempleo, ese altísimo desempleo, depende entonces de la capacidad o incapacidad en primer lugar del empresario privado y también de la incompetencia de quienes han conducido el Estado para promover políticas de empleo y para proteger a la clase trabajadora. En otras palabras, la población hondureña está expuesta a las decisiones del sector privado y también a la capacidad de los gobiernos para crear capacidades y condiciones para que aumente el empleo digno.
¿Qué ocurre con quienes lideran el sector privado? Que ven solo desde sus ojos la derogación unos años atrás del empleo por hora al tiempo que condicionan su relación con el gobierno para que se apruebe de nuevo esa ley que arrasa con los derechos laborales. Esto significa que el empresariado se aprovecha del altísimo desempleo y del empleo precario para argumentar que vale más que la gente tenga un empleo inseguro y precario a que esté de plano en el desempleo.
Esto significa que el empresariado entiende la relación con la población trabajadora a partir de sus ganancias y altas utilidades, y nunca desde sus derechos. Sí, empleo, pero sin dignidad, y a cuenta y riesgo de los trabajadores. El Sondeo de Opinión Pública del ERIC recoge tajantemente el parecer de la sociedad hondureña. El 92 por ciento dice que quiere empleo estable y seguro, mientras que solo el 6.6 por ciento acepta el trabajo por hora. La población trabajadora hondureña es pobre, pero es digna. El 50 por ciento de la población encuestada no tiene trabajo, y quizá trabaja en la rebusca, pero no quieren vivir bajo la esclavitud.
En este Sondeo queda establecido que eso del empleo por hora son inventos de un sector codicioso del empresariado y a la vez es un llamado dramático a los tomadores de decisión en el Estado para que en las políticas públicas se privilegie la creación de condiciones para el aumento creciente del empleo digno y garantizar que los empresarios no aprovechen el desempleo para chantajear al gobierno y a la población de ofrecer empleos, pero a costa de pasar por encima de sus derechos. Como dicen las amigas de la CODEMUH, empleo sí, pero con dignidad.

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